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Belém 4x empuja a los combustibles sostenibles al centro de la transición energética

Brasil lanzó un mensaje que resonó más allá del Amazonas: el mundo necesita cuadruplicar la producción de combustibles sostenibles si quiere mantener viva la meta de 1.5° C.

Fecha de publicación: noviembre 19, 2025

Tiempo de lectura: 3 minutos

La iniciativa Belém 4x, respaldada inicialmente por Japón, Italia e India, busca impulsar combustibles de aviación sostenibles (SAF, por sus siglas en inglés), biocombustibles avanzados, hidrógeno verde y combustibles sintéticos. No es solo un anuncio técnico: es una jugada geopolítica para reposicionar a América Latina como potencia energética renovable.

Las cifras lo justifican

Según estimaciones del Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC), el transporte representa el 23% de las emisiones globales de CO₂. La aviación, aún pequeña, es uno de los sectores con crecimiento más acelerado y con menos alternativas tecnológicas. La International Energy Agency señala que sin un salto masivo en combustibles sostenibles, el sector no podrá cumplir sus metas de descarbonización.

Por su parte, la International Renewable Energy Agency (IRENA) añade otro dato clave: para el 2035 se necesitaría un incremento de 300-400% en la producción global de biocombustibles y SAF, con relación a los niveles del 2023.

Belém 4x no es un pedido aislado

La propuesta llegó con un informe de la IRENA y la Presidencia COP30 que muestra que en el 2024 se instalaron 582 GW de energías renovables. Sin embargo, para alcanzar los objetivos al 2030 se deben instalar más de 1,100 GW por año a partir del 2025. Esto implica duplicar la velocidad actual, expandir redes de transmisión y crear nuevos mercados para combustibles limpios.

El liderazgo brasileño no es casual. Brasil ya cuenta con uno de los programas de biocombustibles más robustos del mundo y una de las matrices eléctricas más limpias. Con Belém 4x, busca escalar esa experiencia hacia una plataforma global y atraer inversiones a regiones con alta capacidad de producción sostenible. El presidente de la COP30, André Corrêa do Lago, ha sido enfático: “Sin la transformación del transporte y de la industria pesada, la transición no llegará a donde debe”.

Para el Perú, el anuncio plantea oportunidades y desafíos

El país posee un enorme potencial para producir hidrógeno verde en la costa sur, biomasa sostenible en regiones altoandinas y biocombustibles avanzados en la Amazonía sin afectar bosques. Sin embargo, el Perú carece de una hoja de ruta clara y de un marco regulatorio que permita crear un mercado de combustibles sostenibles.

Mientras otros países avanzan, el Perú sigue ausente en una conversación que definirá competitividad industrial y energética en la próxima década.