Aenza y su nueva gobernanza corporativa bajo Francisco Sardón en el contexto de sostenibilidad y reputación empresarial

Aenza y la nueva gobernanza corporativa de Francisco Sardón

Aenza completó su transformación en holding de infraestructura y energía. Aunque mantiene la sostenibilidad integrada a su negocio, el nuevo estilo gerencial y narrativa podrían causar preocupación.

Fecha de publicación: abril 7, 2026

Tiempo de lectura: 8 minutos

Las noticias no podían ser mejores. A finales de marzo, Aenza, la ex Graña y Montero, anunció que durante 2025 alcanzó una facturación total de US$ 525 millones, 13% más que el año anterior. Además, su EBITDA ajustado sumó US$ 180 millones, 7% más que en 2024. Cabe mencionar que en 2015, antes de la crisis Lava Jato, este holding registró una facturación total de US$ 2,295 millones y un EBITDA de US$ 228 millones. Hoy la empresa factura casi la cuarta parte que hace diez años.

«La facturación de Aenza creció 13% en 2025 respecto al año anterior. Hoy la empresa factura casi la cuarta parte que hace diez años»

En ese contexto, la silenciosa salida de figuras clave del c-level de Aenza en febrero de 2026 no es un evento aislado, sino la culminación de un giro estratégico que comenzó en noviembre del año pasado con la escisión de Cumbra (el brazo de ingeniería y construcción, y herencia de Graña y Montero) y la llegada de Francisco Sardón de Taboada como nuevo CEO en enero pasado. Además, en septiembre de 2025, Juan Revilla Vergara salió del Directorio de la empresa. Su ingreso se dio desde que la firma brasileña IG4 Capital, tenedora del 28% del capital de la empresa, se sumó como accionista estratégico de Aenza; incluso, presidió el directorio del holding entre 2021 y 2024.

«La silenciosa salida de figuras clave del c-level de Aenza en febrero de 2026 no sería un evento aislado»

Elaboración: Sustenia

Una elección que no fue casual

Cuando en diciembre de 2025, el Directorio de AENZA anunciaba la aceptación de la renuncia de su CEO, Andre Mastrobuono, también señaló que culminaba la etapa de estabilización y reorganización corporativa iniciada en 2021.

«Aenza busca disciplina de capital y una relación técnica con los inversionistas, alejándose del perfil de “constructor tradicional” que dominó la empresa por décadas»

Por su parte, la designación de Francisco Sardón de Taboada –“con una reconocida trayectoria en el sector financiero y como actual miembro del Directorio de Aenza”, según comunicaba Aenza- como nuevo CEO, tenía como tarea principal, desde enero de 2026, liderar la siguiente etapa: “crecimiento, eficiencia y creación de valor de la compañía”.

La elección de Sardón indica que Aenza busca disciplina de capital y una relación técnica con los inversionistas, alejándose del perfil de “constructor tradicional” que dominó la empresa por décadas.

Descompresión corporativa e implicancias

Tras vender/escindir su unidad más grande (Cumbra), Aenza ya no necesita una estructura de VP tan robusta. De hecho, los cambios de tres ejecutivos que fueron pilares de la gestión anterior, realizados por Sardón en el primer trimestre de 2026, eliminan burocracia interna y centralizan la toma de decisiones financieras, preparando a la empresa para ser una entidad puramente gestora de concesiones de energía e infraestructura, con un riesgo reputacional mucho menor y una estructura de costos optimizada. Sin embargo, estos cambios no fueron informados oportunamente al mercado como hechos de importancia y solo aparecieron referencialmente en el recientemente publicado Reporte Integrado 2025. Entonces, ¿quiénes dejaron la empresa?

  • Rafael Mattoso Maia Machado (VP Corporativo de Finanzas): su salida sugiere un cambio de perfil financiero ya que fue clave en la reestructuración de deuda y emisión de bonos. Sardón, con un perfil bancario (ex Scotiabank), busca probablemente un control más directo sobre la tesorería y el apalancamiento, orientado a la eficiencia operativa.
  • Fernando Rodrigo Barrón (VP de Desarrollo de Negocios): la búsqueda de nuevos negocios en construcción ya no es prioridad. El crecimiento ahora es inorgánico o vía extensiones de concesiones existentes, tareas que el CEO liderará personalmente. Refleja el abandono del modelo de crecimiento basado en licitaciones de construcción.
  • Dennis Fernández Armas (VP Corporativo de Personas, Asuntos Públicos y Servicios Compartidos): su rol debía ser crítico durante la fase de crisis reputacional y transformación cultural. Con la estructura simplificada y una planilla corporativa reducida post Cumbra, su posición es absorbida por el CEO y otra VP.

«Al retirar a tres ejecutivos que gestionaron la poscrisis, Sardón está terminando de “limpiar” la estructura corporativa de cualquier remanente de su pasado constructivo»

Los riesgos de una “reestructuración silenciosa”

Aenza está apostando por una “limpieza de legado”, manteniendo su propósito de transformar realidades y condiciones de vida, promoviendo un desarrollo responsable y facilitando el bienestar ciudadano.

Al retirar silenciosamente a tres ejecutivos que gestionaron la poscrisis, Sardón está terminando de “limpiar” la estructura corporativa de cualquier remanente de su pasado constructivo. Es un movimiento de alto riesgo reputacional a corto plazo por la falta de transparencia. Sin embargo, es una jugada financieramente lógica para un holding que ahora solo gestiona flujos de caja y peajes y que aspira a ser reconocido como el referente de la industria en América Latina.

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Gobernanza e integridad: tres ideas para tener en cuenta

Aenza está sacrificando “narrativa reputacional” por “eficiencia operativa”. Para que la reestructuración no dañe su perfil, la empresa debería comunicar cómo la nueva estructura de Sardón fortalecerá los controles de gobernanza. El mercado no cuestiona la capacidad financiera del nuevo CEO, sino la voluntad de la “nueva Aenza” de mantener una gobernanza abierta y transparente en un entorno con estándares globales más exigentes.

  • El factor “clean break”: Sardón parece estar aplicando una política de tabla rasa. Al ser un “outsider” del sector construcción, no tiene lealtades con la estructura que se formó en la ex Graña y Montero para mitigar el desastre Lava Jato. Esto es bueno para la reputación ante bancos internacionales, pero podría no serlo para el clima organizacional y la memoria institucional.
  • La audiencia política: la salida de ejecutivos que supuestamente eran la cara de la empresa en temas sensibles de asuntos públicos, si no es reemplazada por perfiles “mejores”, dejaría a Aenza expuesta ante posibles cambios regulatorios en los contratos de concesión (como peajes o el Metro de Lima).
  • Transparencia: si Aenza no emite comunicados para explicar que estas salidas son parte de una “optimización del holding” tras la venta de Cumbra, podría generar interpretaciones equivocadas entre los agentes del mercado en torno a nuevos problemas internos.

El mercado determinará si la estrategia de Sardón es demasiado arriesgada dada la historia de la compañía, o si es el paso final necesario para que deje de llamarlos “la ex Graña y Montero”.

Sustenia: análisis de gobernanza corporativa, sostenibilidad y reputación empresarial en el Perú.