Una investigación realizada por un equipo del Departamento de Ciencias y Políticas Ambientales de la Universidad de Miami, publicado el año pasado en PLOS Climate, sugiere que las grandes corporaciones cárnicas y lácteas emplean tácticas de desinformación similares a las que abundan en la industria petrolera. En consecuencia, el sector alimentos podría estar engañando a inversionistas y consumidores mientras continúa expandiendo sus operaciones y generando altos impactos ambientales.
En lugar de transformar sus modelos de producción, esta práctica no solo retrasa la acción climática urgente, sino que también protege la licencia social de una de las industrias más contaminantes del sistema alimentario global.
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¿Y cómo lo hacen?
Tras analizar los informes de sostenibilidad de 33 grandes empresas globales de carne y lácteos, y 1,233 afirmaciones ambientales, los investigadores de la Universidad de Miami concluyeron que el 98% de estas declaraciones en los informes de sostenibilidad evidencia greenwashing. Y estas son las siete principales tácticas identificadas:
- Promesas futuras sin planes. El 38% de las declaraciones analizadas fueron promesas sobre el futuro, sobre cómo alcanzar la “carbono neutralidad para 2030”. Las empresas casi nunca presentan planes detallados para implementar estas metas ni evalúan su viabilidad práctica.
- Lenguaje vago e impreciso. Las empresas utilizan términos como “producción de carne sostenible” o “enfoque basado en datos”, sin proporcionar métricas claras ni definiciones de lo que significan estos conceptos en la práctica.
- Acciones a escala insignificante. Las compañías suelen publicitar ampliamente iniciativas que solo afectan a una parte mínima de sus operaciones.
- Dependencia de compensaciones (offsets) en lugar de descarbonización. Al igual que la industria del petróleo, los planes de “cero emisiones netas” suelen basarse en la compra de compensaciones de carbono para neutralizar emisiones actuales, en lugar de transformar sistemas productivos y dejar de emitirlas.
- Falta de evidencia científica. De todas las afirmaciones analizadas, solo el 29% contaba con algún tipo de evidencia de respaldo, y de ellas, solo tres afirmaciones en total citaban literatura científica académica.
- Distracción mediante mejoras menores. Las compañías resaltan pequeños avances operativos, como reemplazar una caldera por una más eficiente en un sitio específico, para desviar la atención de sus fuentes principales y masivas de emisiones.
- Uso de membresías y alianzas para ganar credibilidad. Muchas declaraciones citan el alineamiento con iniciativas climáticas (como SBTi) o financiamiento de programas universitarios y ONG para reforzar una imagen de sostenibilidad sin demostrar acciones significativas de fondo.
«Las empresas casi nunca presentan planes detallados para implementar sus metas de carbono neutralidad ni evalúan su viabilidad práctica»

Las que más engañan a sus stakeholders
Según los investigadores de la Universidad de Miami, la gran mayoría de las principales empresas de carne y lácteos desarrollan prácticas de comunicación engañosas. No obstante, algunas empresas destacan por el volumen de sus afirmaciones o por enfrentar acciones legales específicas debido a la falta de veracidad en sus reportes y estas son:
- Danone y Nestlé. Son las compañías que realizan el mayor número de declaraciones ambientales en total. Además, encabezan la lista de promesas futuras (denominadas future-washing), con 49 y 55 promesas, respectivamente, las cuales suelen carecer de planes de implementación claros o evaluaciones de viabilidad.
- JBS. Es señalada como un caso emblemático de engaño. Siendo la empresa cárnica más grande del mundo, ha sido demandada por la Fiscal General de Nueva York por sus afirmaciones de “cero emisiones netas” para 2040, alegando que no tiene un plan factible para lograrlo. JBS incluso admite en “letra pequeña” que alcanzar sus metas depende de factores fuera de su control.
«La Universidad de Miami considera que JBS es un caso emblemático de engaño»
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Tyson Foods. Al igual que JBS, Tyson afirma aspirar a la carbono neutralidad mientras continúa expandiendo sus operaciones y aumentando su capacidad de producción, lo que contradice un camino real de descarbonización. También ha enfrentado procesos por publicidad engañosa.

- Danish Crown, Arla Foods y Fonterra. Estas tres empresas han sido objeto de acciones legales o persecución judicial por publicidad engañosa relacionada con sus impactos climáticos y ambientales. Arla Foods, por ejemplo, publicitó un proyecto piloto de agricultura regenerativa que solo abarcaba el 0.0019% de sus operaciones globales, presentando una acción minúscula como un gran avance corporativo.
- Cargill y Marfrig. Figuran entre las empresas con mayor número de promesas sobre el futuro (26 cada una) y que no tienen respaldo de evidencia científica o planes concretos.
- CP Group y Hormel Foods. También figuran con una alta cantidad de declaraciones clasificadas como greenwashing en relación con el volumen de su comunicación de sostenibilidad.
«Estas empresas aprovechan la falta de evidencia científica en las afirmaciones que aparecen en sus reportes de sostenibilidad»
Los resultados confirman que estas empresas aprovechan la falta de evidencia científica en las afirmaciones que aparecen en sus reportes de sostenibilidad (solo el 0.2% de todas las declaraciones citaban literatura académica) para mantener su imagen. Así, la industria podría estar engañando a los consumidores e inversionistas mediante promesas ambientales vacías, sin sustento científico, y una falta generalizada de evidencia empírica, proyecciones futuras imposibles de verificar, para retrasar acciones climáticas significativas.