La década del punto de inflexión
El Perú ingresa a la última curva antes del 2030, el año que definirá si el planeta cumplirá o no con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Tras una década de su adopción, el país avanzó en la construcción de una agenda pública orientada al desarrollo sostenible, pero aún enfrenta profundas brechas estructurales. Los progresos en mitigación climática, equidad social y gobernanza conviven con rezagos persistentes en pobreza, educación, salud y confianza institucional.
Desde el 2015, los ODS se convirtieron en el marco global para orientar políticas, inversiones y alianzas. En el caso peruano, el Plan Bicentenario y la Política Nacional de Desarrollo e Inclusión Social incorporaron metas vinculadas con los ODS.
Mientras tanto, el entorno regulatorio evolucionó, redefinió las expectativas e impulsó nuevas exigencias de transparencia, gobernanza y rendición de cuentas, consolidando marcos regulatorios cada vez más exigentes, según el Pacto Global de la ONU – Perú.
Sin embargo, la inestabilidad política y los shocks externos —pandemia, crisis climáticas, conflictos sociales— ralentizaron el cumplimiento de varios compromisos.
Tres avances medibles
El país ha mostrado avances concretos en mitigación climática. El Ministerio del Ambiente estima que el Perú ha reducido sus emisiones proyectadas al 2030 en 18%, acercándose a su meta NDC (Contribución Nacional Determinada), que es 40%. Programas como Bosques Productivos Sostenibles y la expansión de energías renovables (más de 6% de la matriz eléctrica en el 2024) marcan una tendencia positiva.
En inclusión, los programas sociales del Gobierno peruano mantuvieron cobertura, contribuyendo en algo a reducir la pobreza extrema de 14% en el 2010 a cerca de 5.8% en el 2024. Además, la participación laboral femenina se ha recuperado tras la pandemia, alcanzando el 68%.
En gobernanza, se consolidaron herramientas de transparencia como Gob.pe y la Plataforma de Datos Abiertos, junto con los primeros reportes integrados ESG en empresas con valores inscritos en la SMV.
Sin embargo, persiste un desafío institucional profundo. El Latinobarómetro 2024 muestra que solo el 23% de los peruanos confía en el Congreso y apenas el 17% en los partidos políticos.
Algunos avances
Según el reporte Sostenibilidad: del compromiso a la acción. Resultados de la consulta empresarial, del Pacto Global de la ONU, el año pasado el Perú estaba en el puesto 65 de 193 países con relación al logro de las metas de los ODS, con un puntaje de 72.67 de 100.
Según esta fuente, el Perú muestra avances significativos en educación (ODS 4), trabajo decente y crecimiento económico (ODS 8), así como acceso a energía asequible y limpia (ODS 7). Sin embargo, los progresos son desiguales: las mayores brechas se concentran en la reducción de desigualdades (ODS 10), la acción climática (ODS 13), la igualdad de género (ODS 5) y la gestión de ecosistemas (ODS 15).
Sin embargo, estos resultados reflejan que el país aún enfrenta desafíos estructurales de coordinación intersectorial, disponibilidad de datos y capacidades de monitoreo. En ese contexto, la integración de los ODS en la gestión empresarial emerge como un complemento esencial para acelerar los resultados nacionales, reforzando los esfuerzos del Estado con datos, innovación, inversión y eficiencia operativa desde el sector privado.
A nivel regional, el índice ODS de la CEPAL (2024) coloca al Perú en la posición 5 de Sudamérica, con un cumplimiento promedio del 64%. Por su parte, Chile lidera con 77%, Colombia alcanza el 70% y México el 68%.
Tres brechas persistentes: pobreza, salud y educación
Por otro lado, según el INEI, la pobreza monetaria afectó al 28.7% de los peruanos en 2024, retrocediendo una década. Las brechas rurales-urbanas siguen siendo amplias: en zonas andinas, más del 40% de los hogares carece de acceso continuo a agua potable.
El sistema educativo enfrenta déficits de calidad y digitalización: solo tres de cada diez escuelas públicas tienen conectividad estable. En salud, la cobertura del Seguro Integral de Salud (SIS) supera el 65%, pero la atención primaria en regiones amazónicas sigue siendo insuficiente.
Estos indicadores muestran que los ODS 1 (Fin de la pobreza), 3 (Salud y bienestar) y 4 (Educación de calidad) son los más rezagados.
El desafío de la convergencia
El Perú ha logrado consolidar una base técnica y normativa para el desarrollo sostenible, pero el quinquenio 2025-2030 será decisivo. Requiere fortalecer el Estado, diversificar la economía con innovación verde y recuperar la confianza ciudadana. “Para avanzar hacia un futuro sostenible e inclusivo, necesitamos la acción conjunta de todos los sectores, y el sector privado desempeña un papel esencial en este esfuerzo”, señala Rossana Dudziak, coordinadora residente – Perú del Sistema de las Naciones Unidas.
El país cuenta con recursos naturales, talento humano y marcos internacionales para hacerlo. Lo que falta no es diagnóstico, sino voluntad de convergencia: la capacidad de transformar promesas en políticas y políticas en resultados medibles.
No quedarnos atrás
En los últimos diez años, los ODS se han consolidado como pilares de las políticas públicas en el Perú. Al respecto, el país presentó dos informes nacionales voluntarios (2017 y 2020) ante las Naciones Unidas, y actualmente implementa el Marco de Cooperación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible 2022-2026, el cual articula el trabajo conjunto con el Estado bajo cuatro prioridades estratégicas: bienestar e igualdad de oportunidades; gestión ambiental y acción climática; productividad inclusiva; y gobernanza democrática y Estado de derecho.
De cara al 2030, año que dará paso a un nuevo marco de desarrollo, el desafío para el país es claro: pasar del compromiso a la acción. La próxima década definirá si los avances alcanzados se consolidan o si las brechas de desarrollo se amplían.
La sostenibilidad, más que una aspiración, es hoy la condición esencial para el progreso y la competitividad del Perú.