Orygen genera y comercializa energía eléctrica mediante una matriz diversificada de 13 centrales hidráulicas (7) en Lima y Junín, térmicas (2) en Lima, solares (2) en Moquegua y eólicas (2) en Ica. Orlando Mercado conversó con Sustenia sobre la contribución positiva de la energía en el Perú, explicando que para generar impactos sostenibles que cierren brechas sociales e impulsen el desarrollo territorial, es fundamental que las empresas privadas, el Estado y la sociedad civil establezcan alianzas estratégicas y trabajen de manera conjunta.
Uds. afirman que la energía sostenible que origina cambios es la clave para un futuro empresarial más responsable y exitoso. ¿Cómo enfocan la sostenibilidad en Orygen?
Desde 2024, Orygen forma parte del portafolio de Actis, lo que nos reta a alinear nuestra estrategia corporativa con sus principios de inversión responsable y de creación de valor compartido. En ese sentido, nuestra estrategia de sostenibilidad tiene como objetivo la preservación y la creación del valor del negocio.
Para lograr dicho objetivo, los principales drivers de la estrategia son el cierre de brechas sociales, la continuidad operativa y minimizar los riesgos existentes de la operación y de los proyectos de crecimiento. Por ello, nuestra estrategia de sostenibilidad es transversal a todas las áreas del negocio.
¿Cuáles son los pilares de la estrategia de sostenibilidad?
Son ocho: 1) Liderar la transición energética; 2) Institucionalizar la excelencia HSEQ; 3) Fortalecer la resiliencia al cambio climático; 4) Fomentar el desarrollo de la comunidad de nuestras zonas de influencia; 5) Construir una compañía diversa, inclusiva e inspiradora; 6) Promover la integridad corporativa y las buenas prácticas de gobernanza; 7) Implementación de procesos de contratación responsable; y 8) Promover la transparencia y la comunicación.
¿La gestión social tiene el mismo peso estratégico que la transición energética, la resiliencia frente al cambio climático o la integridad corporativa?
Sí. Esto es importante porque dejamos de ver la gestión social como un requisito de manejo externo, a cargo del área de gestión social. Ahora la vemos como una herramienta que genera valor compartido para las comunidades donde operamos y que asegura la preservación y creación de valor del negocio.
¿Cómo explican ese cambio?
Nuestro propósito es claro: transformar energía en bienestar y desarrollo sostenible para un futuro mejor. Y la gestión social es el vehículo mediante el cual ese propósito se materializa en los territorios. Entendemos la gestión social como la capacidad de anticipar, entender y gestionar las expectativas de nuestros grupos de interés, especialmente las comunidades en nuestras áreas de influencia, para que nuestras operaciones se desarrollen en un entorno de confianza, estabilidad y legitimidad.
Por ello, pasamos de los enfoques filantrópicos puntuales hacia estrategias territoriales integrales que buscan cerrar brechas en la calidad de vida de las personas, reducir los riesgos sociales, asegurar la continuidad operativa y generar impactos positivos.
¿Consideran que la gestión social se convirtió en una ventaja competitiva que preserva e incrementa el valor de Orygen?
La gestión social no es un costo, es una inversión: una inversión en resiliencia, en reputación y en futuro compartido. Ese es nuestro compromiso y la razón por la que sostenibilidad y negocio avanzan de la mano.
Es más, tres razones explican que ésta sea una ventaja competitiva. La primera es que reduce riesgos sociales que podrían afectar la operación. En la segunda, se incrementa el valor de la compañía al consolidar un entorno estable y confiable. La tercera es que la gestión social genera impactos positivos en los territorios donde operamos, contribuyendo al bienestar de miles de peruanos.
En la práctica, ¿cómo gestionan las expectativas de sus grupos de interés?
Lo hacemos basándonos en cuatro principios:
- Enfoque territorial. Cada una de nuestras centrales se inserta en un contexto distinto, sea urbano, rural, costero o andino. Por ello, adoptamos un enfoque territorial que reconoce la diversidad de expectativas, necesidades y prioridades de nuestros grupos de interés, lo cual nos permite diseñar iniciativas más pertinentes y sostenibles en el tiempo.
- Gestión de riesgos sociales. No hablamos de “licencia social” sino de gestión activa de riesgos sociales para garantizar la continuidad operativa. Esto implica contar con mecanismos de diálogo temprano, canales de quejas y reclamos efectivos y la identificación sistemática de stakeholders afectados e interesados.
- Alianzas estratégicas. No actuamos solos, incorporamos al Estado, a través de mecanismos como Obras por Impuestos y convenios con ministerios y gobiernos regionales. Esto multiplica el impacto de nuestra inversión social y alinea nuestras acciones con políticas públicas. También articulamos con ONG, proveedores y otros aliados estratégicos.
- Relacionamiento continuo. Promovemos el diálogo abierto, transparente y basado en información clara. La confianza no se decreta, se construye día a día. De ahí que prioricemos la transparencia en la rendición de cuentas, la participación de las comunidades en la definición de proyectos y el seguimiento a los compromisos asumidos.
¿Qué acciones concretas en gestión social han realizado?
En Orygen asumimos la gestión social como una responsabilidad estratégica. En ese sentido, durante el 2024 implementamos más de 80 iniciativas sociales, en cuatro regiones del país y con una inversión cercana a US$ 1 millón. Estas se enmarcaron en un enfoque territorial y estratégico, y se concentraron en cinco ejes principales: acceso a energía, salud y bienestar, educación y desarrollo de capacidades, desarrollo productivo local, y medio ambiente y reforestación.
¿Cuáles son las lecciones aprendidas?
Estas experiencias nos han dejado aprendizajes valiosos. Por ejemplo, identificamos tres lecciones positivas:
- La articulación con el Estado amplifica resultados. El proyecto de electrificación rural en Pampa Clemesí —el cual permitirá acceso a energía a 360 familias de Moquegua— evidencia que cuando alineamos nuestras inversiones con políticas públicas, el impacto se multiplica y la percepción comunitaria mejora notablemente.
- El diálogo temprano y transparente previene conflictos. Los espacios de participación y los mecanismos de reclamos nos han permitido anticiparnos a tensiones sociales y evitar que escalen.
- El enfoque territorial fortalece la pertinencia. Adaptar y personalizar las iniciativas a la realidad local genera mayor aceptación y sostenibilidad.
¿Han surgido algunos desafíos a partir del trabajo social realizado?
Sí. En primer lugar, aprendimos que las expectativas son crecientes. Por ejemplo, cuando una empresa ejecuta proyectos visibles, las comunidades tienden a esperar más. Ello exige una gestión cuidadosa de las expectativas a fin de no generar frustraciones.
En segundo lugar, al tener múltiples iniciativas en varias regiones, existe el riesgo de dispersión, es decir, fragmentar esfuerzos. Por ello, debemos priorizar proyectos de mayor impacto y no dispersar recursos en intervenciones poco sostenibles.
Finalmente, en algunas zonas, persiste una brecha de capacidades técnicas o de gestión en algunos aliados locales. Por ello, es muy importante fortalecer permanentemente a los socios y comunidades con quienes trabajamos.
En algunas ocasiones, las autoridades locales no mantienen una relación fluida con las empresas minero energéticas en su zona de influencia. ¿Qué les podría recomendar?
La relación con las autoridades locales es crucial y hay mucho que podemos aprender uno del otro. Por ejemplo, un aspecto que consideramos fundamental en este trabajo es el diálogo como eje central para avanzar en nuestros proyectos y lograr grandes resultados.
Asimismo, consideramos que cuando el Estado, la empresa y la sociedad civil trabajan de forma conjunta, los resultados son más duraderos y transformadores. Por ello, es propicio que existan alianzas estratégicas que impulsen esta sinergia.
¿Y la utilización del mecanismo de Obras por Impuestos (OxI)?
OxI es una gran oportunidad para acelerar el cierre de brechas en infraestructura y servicios básicos, en particular, en territorios donde la necesidad es más urgente. Por ello, es muy valioso que las autoridades prioricen proyectos estratégicos —como colegios, centros de salud, sistemas de agua y saneamiento, o electrificación rural— y trabajen de la mano con empresas, como Orygen, para ejecutarlos bajo este esquema.
Las OxI permiten unir el financiamiento privado con la gestión pública, logrando intervenciones de gran impacto con transparencia y rapidez.
Entonces, ¿quieren que la energía sostenible de Orygen transforme y origine un impacto verdadero?
La energía que generamos puede y debe convertirse en un catalizador para el desarrollo local, pero requiere que las autoridades lideren el proceso, fortaleciendo la confianza ciudadana y asegurando que los beneficios lleguen realmente a quienes más lo necesitan.