Durante décadas, el ingrediente principal de la cerveza, la cebada, se desarrolló fuera del país. Hoy, el Perú con Backus, empresa cervecera de AB InBev, empieza a dar los primeros pasos para cambiar esa historia.
Gracias a un trabajo conjunto entre la cervecera peruana, el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM) y el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), los primeros cultivos experimentales de cebada maltera adaptada al clima peruano ya avanzan en los campos de Jauja y Huancayo. Se trata de una variedad con alta calidad genética y tolerante a variaciones climáticas, desarrollada para responder a las condiciones del territorio peruano.
“Desarrollar cebada maltera no es solo lograr que crezca. El verdadero desafío es validar que pueda responder consistentemente a la escala y exigencia que requiere una operación cervecera como la nuestra. Los primeros resultados son alentadores y representan un paso importante para conectar aún más el futuro de la cerveza con el futuro del agro nacional”, señaló Jean Carlo Martínez, director de Sostenibilidad y Compras de Backus.
Más allá de esta investigación, existe un propósito mayor para Backus, es decir, crear valor compartido desde la semilla hasta la botella. La categoría cervecera está profundamente conectada con la agricultura. Cada cerveza empieza mucho antes de su elaboración: nace en el campo, en la calidad de sus ingredientes y en la capacidad de miles de familias agricultoras para hacer del agro una actividad más competitiva y sostenible.
Backus considera que el legado cervecero no empieza en la botella, sino en el campo. Y hoy, el Perú ya empezó a sembrar el futuro de su propia cebada maltera.