Las noticias no podían ser mejores. A finales de marzo, Aenza, la ex Graña y Montero, anunció que durante 2025 alcanzó una facturación total de US$ 525 millones, 13% más que el año anterior. Además, su EBITDA ajustado sumó US$ 180 millones, 7% más que en 2024. Cabe mencionar que en 2015, antes de la crisis Lava Jato, este holding registró una facturación total de US$ 2,295 millones y un EBITDA de US$ 228 millones. Hoy la empresa factura casi la cuarta parte que hace diez años.
«La facturación de Aenza creció 13% en 2025 respecto al año anterior. Hoy la empresa factura casi la cuarta parte que hace diez años»
En ese contexto, la silenciosa salida de figuras clave del c-level de Aenza en febrero de 2026 no es un evento aislado, sino la culminación de un giro estratégico que comenzó en noviembre del año pasado con la escisión de Cumbra (el brazo de ingeniería y construcción, y herencia de Graña y Montero) y la llegada de Francisco Sardón de Taboada como nuevo CEO en enero pasado. Además, en septiembre de 2025, Juan Revilla Vergara salió del Directorio de la empresa. Su ingreso se dio desde que la firma brasileña IG4 Capital, tenedora del 28% del capital de la empresa, se sumó como accionista estratégico de Aenza; incluso, presidió el directorio del holding entre 2021 y 2024.
«La silenciosa salida de figuras clave del c-level de Aenza en febrero de 2026 no sería un evento aislado»
ECOS DE UNA NARRATIVA SILENCIOSA. La naturaleza de los cambios internos en Aenza tiene implicancias directas en las percepciones. La SMV exige transparencia y el mercado premia la comunicación proactiva sobre el porqué de los despidos o renuncias.
| Audiencia | Impacto |
|---|---|
| AFP y fondos de inversión | La salida simultánea de tres VP puede generar dudas sobre la sucesión y retención de talento. El impacto puede ser: positivo, si demuestra reducción de gastos operativos; o cauteloso, si se percibe como una “fuga de talentos” de quienes apoyaron a Aenza durante la crisis. |
| Banca y acreedores | La llegada de Sardón es favorable para los bancos dado que estos prefieren un interlocutor financiero puro para asegurar el cumplimiento de los covenants de deuda. Además, su perfil habla el “mismo idioma” que el de los acreedores. La salida del ex-CFO (Mattoso) podría haber preocupado si el reemplazo no fuera alguien como Sardón. |
| Opinión pública y “sombra” Lava Jato | En una empresa bajo escrutinio por corrupción histórica, el exceso de discreción se castiga. Cualquier cambio drástico en Aenza reactiva las alarmas de la era Graña y Montero. Si la comunicación no es clara, el mercado puede especular que las salidas se deben a hallazgos de compliance o desacuerdos éticos, aunque estos sean puramente estructurales. |
| Talento interno | El impacto más delicado es hacia adentro. La salida de Fernández podría enviar un mensaje de desprotección al colaborador, lo que podría elevar la rotación en mandos medios si no se gestiona la narrativa interna. |
Una elección que no fue casual
Cuando en diciembre de 2025, el Directorio de AENZA anunciaba la aceptación de la renuncia de su CEO, Andre Mastrobuono, también señaló que culminaba la etapa de estabilización y reorganización corporativa iniciada en 2021.
«Aenza busca disciplina de capital y una relación técnica con los inversionistas, alejándose del perfil de “constructor tradicional” que dominó la empresa por décadas»
Por su parte, la designación de Francisco Sardón de Taboada –“con una reconocida trayectoria en el sector financiero y como actual miembro del Directorio de Aenza”, según comunicaba Aenza- como nuevo CEO, tenía como tarea principal, desde enero de 2026, liderar la siguiente etapa: “crecimiento, eficiencia y creación de valor de la compañía”.
La elección de Sardón indica que Aenza busca disciplina de capital y una relación técnica con los inversionistas, alejándose del perfil de “constructor tradicional” que dominó la empresa por décadas.
Descompresión corporativa e implicancias
Tras vender/escindir su unidad más grande (Cumbra), Aenza ya no necesita una estructura de VP tan robusta. De hecho, los cambios de tres ejecutivos que fueron pilares de la gestión anterior, realizados por Sardón en el primer trimestre de 2026, eliminan burocracia interna y centralizan la toma de decisiones financieras, preparando a la empresa para ser una entidad puramente gestora de concesiones de energía e infraestructura, con un riesgo reputacional mucho menor y una estructura de costos optimizada. Sin embargo, estos cambios no fueron informados oportunamente al mercado como hechos de importancia y solo aparecieron referencialmente en el recientemente publicado Reporte Integrado 2025. Entonces, ¿quiénes dejaron la empresa?
- Rafael Mattoso Maia Machado (VP Corporativo de Finanzas): su salida sugiere un cambio de perfil financiero ya que fue clave en la reestructuración de deuda y emisión de bonos. Sardón, con un perfil bancario (ex Scotiabank), busca probablemente un control más directo sobre la tesorería y el apalancamiento, orientado a la eficiencia operativa.
- Fernando Rodrigo Barrón (VP de Desarrollo de Negocios): la búsqueda de nuevos negocios en construcción ya no es prioridad. El crecimiento ahora es inorgánico o vía extensiones de concesiones existentes, tareas que el CEO liderará personalmente. Refleja el abandono del modelo de crecimiento basado en licitaciones de construcción.
- Dennis Fernández Armas (VP Corporativo de Personas, Asuntos Públicos y Servicios Compartidos): su rol debía ser crítico durante la fase de crisis reputacional y transformación cultural. Con la estructura simplificada y una planilla corporativa reducida post Cumbra, su posición es absorbida por el CEO y otra VP.
«Al retirar a tres ejecutivos que gestionaron la poscrisis, Sardón está terminando de “limpiar” la estructura corporativa de cualquier remanente de su pasado constructivo»
Los riesgos de una “reestructuración silenciosa”
Aenza está apostando por una “limpieza de legado”, manteniendo su propósito de transformar realidades y condiciones de vida, promoviendo un desarrollo responsable y facilitando el bienestar ciudadano.
Al retirar silenciosamente a tres ejecutivos que gestionaron la poscrisis, Sardón está terminando de “limpiar” la estructura corporativa de cualquier remanente de su pasado constructivo. Es un movimiento de alto riesgo reputacional a corto plazo por la falta de transparencia. Sin embargo, es una jugada financieramente lógica para un holding que ahora solo gestiona flujos de caja y peajes y que aspira a ser reconocido como el referente de la industria en América Latina.
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Gobernanza e integridad: tres ideas para tener en cuenta
Aenza está sacrificando “narrativa reputacional” por “eficiencia operativa”. Para que la reestructuración no dañe su perfil, la empresa debería comunicar cómo la nueva estructura de Sardón fortalecerá los controles de gobernanza. El mercado no cuestiona la capacidad financiera del nuevo CEO, sino la voluntad de la “nueva Aenza” de mantener una gobernanza abierta y transparente en un entorno con estándares globales más exigentes.
- El factor “clean break”: Sardón parece estar aplicando una política de tabla rasa. Al ser un “outsider” del sector construcción, no tiene lealtades con la estructura que se formó en la ex Graña y Montero para mitigar el desastre Lava Jato. Esto es bueno para la reputación ante bancos internacionales, pero podría no serlo para el clima organizacional y la memoria institucional.
- La audiencia política: la salida de ejecutivos que supuestamente eran la cara de la empresa en temas sensibles de asuntos públicos, si no es reemplazada por perfiles “mejores”, dejaría a Aenza expuesta ante posibles cambios regulatorios en los contratos de concesión (como peajes o el Metro de Lima).
- Transparencia: si Aenza no emite comunicados para explicar que estas salidas son parte de una “optimización del holding” tras la venta de Cumbra, podría generar interpretaciones equivocadas entre los agentes del mercado en torno a nuevos problemas internos.
El mercado determinará si la estrategia de Sardón es demasiado arriesgada dada la historia de la compañía, o si es el paso final necesario para que deje de llamarlos “la ex Graña y Montero”.