El Santuario Nacional Los Manglares de Tumbes (SNLMT) alberga el único ecosistema de este tipo en el país y una de las zonas de mayor productividad biológica del Pacífico Sur. Bajo la gestión del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP), estas cerca de 3,000 hectáreas protegidas no solo sostienen economías locales como las de la extracción de concha negra y cangrejo rojo, sino que constituyen una infraestructura climática estratégica.
El valor del Carbono Azul en la estrategia ESG
Más allá de su valor ecológico, estos ecosistemas constituyen una infraestructura climática que, según la International Union for Conservation of Nature (IUCN), capturan entre cuatro (4) y diez (10) veces más carbono por hectárea que los bosques tropicales. Es decir, los manglares constituyen sumideros de alta eficiencia. Este potencial impulsa el carbono azul, un mercado voluntario que alcanzó los US$ 2,000 millones durante 2022, según estimaciones del Banco Mundial, aunque con alta volatilidad reciente.
«Los manglares son sumideros de alta eficiencia cuyo potencial impulsa el carbono azul»
En pañales, en el Perú
El principal esfuerzo es liderado por el Consorcio Manglares del Noroeste del Perú, una plataforma de articulación entre el Estado, comunidades locales, ONG extranjeras —como The Nature Conservancy— y la cooperación internacional, principalmente el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Su lógica es simple: sin gobernanza compartida, no hay carbono azul bancable.
El desarrollo aún es incipiente, pero comienza a estructurarse. Su meta es desarrollar el primer esquema estructurado de carbono azul del país.
«El Consorcio Manglares del Noroeste del Perú quiere desarrollar el primer esquema estructurado de carbono azul del Perú»

Foto: EFE
En ese sentido, el proyecto se enfoca en tres frentes:
- Conservación de la biodiversidad existente. Evitar la deforestación y la degradación de los manglares de Tumbes, lo cual representa una generación potencial de créditos por “emisiones evitadas”.
- Restauración ecológica. Recuperar las áreas degradadas para generar la captura adicional de carbono.
- Integración comunitaria en la gestión del recurso. Formalizar las actividades de extracción de concha negra, cangrejo, entre otros, lo cual es una condición crítica para la elegibilidad en los mercados internacionales.
«Sin gobernanza participativa comunitaria, los estándares globales no validarán la emisión futura de créditos de carbono del Consorcio Manglares del Noroeste del Perú»
Al respecto, la integración de las comunidades es el pilar de la gobernanza. Este aspecto es clave. Sin un esquema de beneficios compartido, es decir, sin gobernanza participativa comunitaria, los estándares globales, como Verra, no validan la emisión de créditos.

Mujer trabajadora en extracción de concha negra (Foto: Caretas)
Brechas críticas para la inversión en el Perú
Para que el capital privado fluya hacia Tumbes, el país debe cerrar tres brechas detectadas por especialistas:
- Técnica: implementar metodologías de Medición, Reporte y Verificación (MRV) robustas y adaptadas a la costa norte peruana.
- Institucional: clarificar la gestión de derechos en áreas protegidas para dar seguridad jurídica.
- De mercado: consolidar un pipeline de proyectos que permita escalar la inversión desde montos iniciales hacia activos de clase institucional.
Camarón que se duerme…
El caso de Tumbes muestra una oportunidad emergente: transformar conservación en flujo financiero. Para inversionistas, el atractivo no está solo en los créditos de carbono, sino en la posibilidad de estructurar proyectos que integren clima, biodiversidad y desarrollo local.
«Invertir en la restauración de los manglares es una decisión financiera con potencial disruptivo»
Aunque el Perú aún no cuenta con cifras oficiales de emisión en este sector, el potencial es disruptivo: los manglares almacenan hasta 1,000 toneladas de CO2 equivalente por hectárea en sus sedimentos, lo que sugiere un volumen significativo de captura a largo plazo.
En la región, proyectos comparables requieren inversiones iniciales de entre US$ 1 millón y US$ 5 millones, dependiendo de su tamaño y costos de monitoreo.
Invertir en su restauración no es solo un acto de filantropía, sino una decisión financiera. La National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) estima que la restauración de ecosistemas costeros puede generar beneficios totales (incluyendo pesca, protección costera y carbono), superiores a los US$ 100,000 por hectárea a largo plazo, dependiendo del contexto.
Por ahora, el Perú está en fase temprana. Pero en mercados de carbono, esa etapa suele definir quién captura el valor… y quién llega tarde a comprarlo.
Para tener en cuenta
El Santuario Nacional Los Manglares de Tumbes está ubicado en la costa fronteriza con Ecuador, un lugar único en donde se encuentra la mayor extensión de manglares del país. Es por eso, según SERNANP, que el valor de este ecosistema no solo se debe a su diversidad biológica, sino también a que muchas poblaciones humanas obtienen beneficios directos a través de la extracción, comercialización y consumo de los productos hidrobiológicos que obtienen.
El Santuario custodia el majestuoso bosque de manglar y protege una alta diversidad biológica, además de incentivar la recreación y aumentar las corrientes turísticas en los lugares aledaños.
El manglar es un tipo de ecosistema de zonas tropicales que toma su nombre del mangle, un árbol adaptado fisiológica y anatómicamente a las aguas con mucha salinidad y que crece solo en lugares inundados alternadamente por el mar y la desembocadura de alguna fuente de agua dulce.
En Tumbes se encuentra desde el delta que forma la desembocadura del río Tumbes hasta la Punta Capones, en la frontera con el Ecuador.