Mariana Alegre y Patricia Alata, de Sistema Urbano, compartieron un espacio de conversación sobre la seguridad vial como problema grave en nuestras ciudades y las diversas formas de atacarlo desde los roles de quienes están fuera del sector público.
Cabe mencionar que, según la Policía Nacional del Perú, en total, durante el 2025 se reportaron 80,225 siniestros de tránsito en los que estuvieron involucrados 108,737 vehículos, dejando 49,881 personas lesionadas.
Asimismo, la Policía señala que las principales causas de estos accidentes tuvieron que ver con la imprudencia del conductor (23,711 casos) y el exceso de velocidad (17,591).
En la reunión, realizada por Sistema Urbano, también participó Claudia Adriazola, de World Resources Institute, quien explicó que entender el problema de la seguridad vial requiere dejar de verlo como una serie de “accidentes” fortuitos para comprenderlo como una crisis de salud pública, un desafío de equidad y una falla en el diseño de los sistemas viales.
«Los siniestros viales, a nivel global, son la principal causa de muerte entre personas de 5 a 29 años»
La raíz del problema
De acuerdo con Adriazola, el problema de la inseguridad vial se puede desglosar en los siguientes ejes fundamentales:
- Un problema de salud pública masivo
La inseguridad vial es una de las mayores amenazas a la vida a nivel global.- Mortalidad. Causa aproximadamente 1.2 millones de muertes al año, una cifra que supera las muertes anuales de muchas crisis sanitarias globales.
- Impacto en la juventud. Es la principal causa de muerte en el mundo para niños y jóvenes de entre 5 y 29 años.
- Vulnerabilidad. Cerca de la mitad de las muertes globales corresponden a usuarios vulnerables de la vía: peatones (23%), ciclistas (6%) y usuarios de vehículos motorizados de 2 y 3 ruedas (21%).
- Un factor de desigualdad y pobreza
El riesgo no se distribuye de manera igualitaria, lo que convierte a la seguridad vial en un problema de justicia social.- Concentración en países en desarrollo. El 92% de las muertes ocurren en países de ingresos bajos y medios, donde el riesgo de morir es tres veces mayor que en países de ingresos altos, a pesar de tener menos del 1% de los vehículos motorizados del mundo.
- Trampa de pobreza. Las víctimas suelen tener ingresos un 40% menores al promedio nacional, y un tercio de ellas pierde su empleo tras el siniestro debido a la pérdida de capacidades físicas. Además, los países que no invierten en seguridad vial pueden perder entre un 7% y 22% de crecimiento de su PBI per cápita en un periodo de 24 años.

Claudia Adriazola durante el evento Ruta Segura, organizado por Sistema Urbano (Foto: Sustenia)
- El cambio de paradigma: de “accidente” a “falla del sistema”
La clave para entender el problema es el cambio del enfoque tradicional hacia la “Visión Cero”.- Enfoque tradicional. Veía el error humano como la causa principal y la responsabilidad recaía únicamente en el usuario de la vía.
- Visión Cero. Entiende que los humanos cometen errores y son frágiles. Por tanto, la responsabilidad es compartida: los diseñadores del sistema deben crear infraestructuras que perdonen el error humano para evitar muertes y lesiones graves. Bajo esta premisa, ninguna muerte es aceptable y todas son prevenibles.
«Los diseñadores del sistema de movilidad urbana deben crear infraestructuras viales que perdonen el error humano para evitar muertes y lesiones graves»
- Los detonantes críticos: velocidad e infraestructura
El problema se agrava por factores específicos de gestión y diseño.- La velocidad como “asesino silencioso”. Por cada aumento de 1% en la velocidad, hay un aumento de 4% en los siniestros mortales. La probabilidad de muerte de un peatón aumenta drásticamente con la velocidad: es del 13% a 30 km/h, pero salta al 73% a 65 km/h.
- Diseño de vías arteriales. En muchas ciudades, las vías rápidas y arteriales representan solo el 15% de la red vial, pero concentran el 61% de los accidentes mortales, debido a que suelen priorizar el flujo vehicular sobre la seguridad de los peatones.
«Por cada aumento de 1% en la velocidad, hay un aumento de 4% en los siniestros viales mortales»
En la actualidad, Adriazola señala que la seguridad vial debe ser entendida como la necesidad de transitar de un sistema reactivo a uno proactivo, donde la planificación del uso del suelo, el diseño de vehículos y la gestión de la velocidad se alineen para proteger la vida humana por encima de cualquier otro indicador.
Mientras tanto, a finales de abril pasado, el Concejo Metropolitano de la Municipalidad de Lima aprobó la Ordenanza 2817 que declara en situación de emergencia el tránsito en las vías del Sistema Vial Metropolitano durante un plazo de 180 días calendario. En este periodo, la comuna edil desplegará acciones inmediatas de control, fiscalización, intervención vial y ordenamiento del tránsito.