Este año el Banco Mundial publicó el reporte Women, Business and the Law 2026 – Benchmarking Laws for Jobs and Inclusive Growth, que analiza cómo las normativas y políticas afectan las oportunidades económicas de las mujeres en 190 países. El documento subraya que la igualdad de género no es solo un derecho humano ni una cuestión de justicia, sino un motor esencial para aumentar la productividad y el crecimiento económico global.
A través de diez indicadores clave, el estudio mide la brecha existente entre las leyes escritas y su aplicación real mediante tres pilares fundamentales: marcos legales, marcos de apoyo y percepción de cumplimiento, con lo cual califica a las economías (escala 0-100).
Perú: reformador activo pero…
El reporte ubica al Perú, entre las 190 economías analizadas, como un reformador activo en áreas críticas como la seguridad y el cuidado infantil, lo cual le asigna la posición número 20 en el índice de marcos legales con 88.65%, la mayor entre países latinoamericanos. En general, el país tiene un marco legal sólido en comparación con el promedio global (67%).
«El Perú es reconocido por haber realizado reformas positivas para expandir las oportunidades económicas de las mujeres»
Sin embargo, advierte que el mayor reto del país sigue siendo cerrar la brecha entre las leyes aprobadas y la percepción de su ejecución efectiva en la vida cotidiana, es decir, el país falla en ejecución: su 71% en el índice de marcos de apoyo indica que, si bien existen políticas e instituciones para implementar las leyes, aún hay espacio para mejorar; y el 60% en el índice de percepción de cumplimiento sugiere que, en la práctica, las leyes no siempre se traducen en una realidad vivida para las mujeres.
En ese sentido, durante su participación en el evento minero proEXPLO 2026, Denise Ledgard, oficial de Gobernabilidad Democrática en PNUD Perú, señaló que la participación de las mujeres no debería limitarse a contar cuántas están trabajando, por ejemplo, en empresas del sector minero sino a evaluar qué tan profunda es su integración y qué efectos tiene en la gobernanza, en la confianza con las comunidades y en la sostenibilidad del negocio.
«Allí donde más crece la minería, no necesariamente se están cerrando las brechas»
PNUD reconoce que existen las brechas y estima que la desigualdad salarial alcanza el 27.2% a nivel nacional y que esta es mayor en regiones como Arequipa, Moquegua y Cajamarca. La paradoja, apunta Ledgard, es que estos territorios concentran una alta actividad e inversión minera, pero al mismo tiempo registran menores niveles de desarrollo humano. Es decir, allí donde más crece la minería, no necesariamente se están cerrando las brechas, lo que evidencia que el crecimiento económico no se está traduciendo en desarrollo sostenible.

Frenos de poder
El reporte del Banco Mundial señala que, aunque muchos países han avanzado en reformas legislativas, la ejecución de estas sigue siendo insuficiente, especialmente en áreas críticas como la seguridad, el cuidado infantil y el emprendimiento. En ese sentido, los datos revelan una brecha alarmante, pues las mujeres poseen menos de dos tercios de los derechos legales que los hombres y la aplicación de estas normas es aún más deficiente.
«Ninguna economía ha logrado la igualdad legal para las mujeres, quienes actualmente poseen menos de dos tercios de los derechos legales que tienen los hombres»
Ninguna economía en el mundo ha logrado la plena igualdad legal a favor de las mujeres. Para el Banco Mundial, la explicación tiene que ver con la persistencia de múltiples barreras sistémicas que limitan las oportunidades económicas de las mujeres, siendo las más críticas las siguientes:
- La brecha entre la ley y la práctica
- A nivel mundial, solo están presentes cerca de la mitad de las políticas e instituciones necesarias para que las leyes sean efectivas.
- La aplicación de las leyes de igualdad suele ser parcial o inconsistente.
- Mientras que las leyes de igualdad no siempre se cumplen, las leyes discriminatorias que aún existen sí suelen aplicarse con rigor.
- Áreas temáticas críticas
- Seguridad. Menos de un tercio de las leyes necesarias para proteger a las mujeres de la violencia está vigente a nivel mundial. Sin seguridad frente al acoso y la violencia doméstica, las mujeres no pueden trabajar o viajar libremente.
- Cuidado infantil. En los países de bajos ingresos, solo existe el 1% de los marcos de apoyo necesarios para el cuidado infantil. La falta de servicios de cuidado asequibles y de calidad obliga a las madres a sacrificar horas de trabajo o abandonar la fuerza laboral por completo.
- Emprendimiento. Solo la mitad de las economías garantizan la igualdad de acceso a la financiación, lo que impide que las empresas dirigidas por mujeres crezcan o innoven.
«La falta de servicios de cuidado asequibles y de calidad obliga a las madres a sacrificar horas de trabajo o abandonar la fuerza laboral por completo»
- Restricciones laborales y de movilidad
- Aún existen 55 economías que prohíben a las mujeres realizar ciertas tareas en sectores como minería, construcción, manufactura y transporte. Estas restricciones suelen alejar a las mujeres de los empleos industriales mejor remunerados.
- En algunas regiones, persisten leyes que exigen a las esposas obedecer a sus maridos o que les impiden elegir libremente dónde vivir o viajar, lo que debilita su poder de decisión económica.
- Normas sociales y capital humano
- Las expectativas tradicionales sobre el papel de la mujer siguen influyendo en el uso del tiempo, la elección de ocupaciones y el acceso a puestos de liderazgo, incluso cuando las mujeres alcanzan la paridad en educación.
- Aunque en muchos países las niñas superan a los niños en salud y educación, estas ventajas no se traducen automáticamente en mejores empleos o ingresos debido a las barreras mencionadas anteriormente.
Necesarios pero no suficientes
Para el Banco Mundial, la igualdad legal es esencial pero insuficiente si no se invierte en marcos de apoyo institucional (como sistemas de justicia y servicios de cuidado) y en una ejecución robusta de las leyes para convertir los derechos en papel en realidades cotidianas.
«Los indicadores de género deben ser una herramienta concreta para entender si una actividad económica está generando valor sostenible en los territorios donde opera»
Es más, el crecimiento económico tampoco es suficiente. Ledgard sostiene que puede haber más inversión, más producción y más actividad económica, pero si ese dinamismo no se traduce en mejores condiciones de vida, la inclusión femenina y el desarrollo sostenible seguirán siendo una promesa pendiente para el Perú.
Por ello, la experta del PNUD plantea la necesidad de mirar la inclusión desde una perspectiva más amplia, evaluando dimensiones como la gobernanza, la trayectoria laboral, la cadena de valor y la seguridad. Este último punto, advirtió, es determinante: sin entornos seguros y mecanismos efectivos de protección para las mujeres, no es posible hablar de sostenibilidad.