El Mundial 2026 abre un debate sobre cambio climático, emisiones y sostenibilidad en los megaeventos deportivos.
Foto: FIFA. (Poster Oficial Copa Mundial 2026)

Mundial 2026: el desafío climático de la fiesta del fútbol

El primer partido de la Copa del Mundo de la FIFA es este jueves 11 de junio. Con más calor, más vuelos y más emisiones, la discusión sobre el futuro climático del fútbol recién empieza.

Fecha de publicación: junio 8, 2026

Tiempo de lectura: 5 minutos

Este jueves, cuando los seleccionados nacionales de México y Sudáfrica entren al gramado del estadio Ciudad de México e inauguren la Copa Mundial de la FIFA 2026, comenzará oficialmente el torneo de fútbol más grande de la historia. También uno de los más observados desde la perspectiva climática.

El Mundial 2026 marcará un antes y un después en la historia del fútbol. El torneo creció y, por primera vez, se expande de 32 a 48 selecciones y se disputará de forma conjunta en Estados Unidos, México y Canadá, entre el 11 de junio y el 19 de julio de 2026. Además, el número de partidos aumenta de 64 a 104, lo cual la convierte en la edición más extensa y con mayor cantidad de equipos en la historia.

«El Mundial 2026 ya había abierto un debate sobre las emisiones de carbono y la sostenibilidad, pero el cambio climático es un factor que podría afectar directamente su desarrollo»

Es más, las sedes estarán distribuidas entre 16 ciudades: 11 en Estados Unidos, 3 en México (Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey) y 2 en Canadá (Toronto y Vancouver).

Esto ya había abierto un debate sobre emisiones de carbono y sostenibilidad. Sin embargo, en las últimas semanas han aparecido nuevas señales de alerta que van más allá de la huella de carbono: el cambio climático es un factor que podría afectar directamente su desarrollo.

Estrés térmico

Un análisis publicado por el grupo científico World Weather Attribution concluyó que cerca de una cuarta parte de los partidos programados para el Mundial podrían disputarse bajo condiciones térmicas que exceden los límites recomendados para la práctica segura del fútbol profesional. Este estudio advierte que algunos encuentros podrían alcanzar niveles de estrés térmico que justificarían aplazamientos o modificaciones operativas.

«World Weather Attribution y FIFPRO advierten que algunos partidos de futbol de la Copa 2026 podrían alcanzar niveles de estrés térmico que justificarían aplazamientos o modificaciones operativas»

La advertencia fue respaldada por FIFPRO, el sindicato mundial de futbolistas, que desde hace varios años viene reclamando mayores protocolos de protección frente a temperaturas extremas.

La preocupación no es menor. El Mundial de 2026 se disputará en junio y julio en ciudades como Miami, Dallas, Houston y Monterrey, donde las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas. Para muchos expertos, el torneo se convertirá en una prueba de estrés para la capacidad del deporte global de adaptarse a un planeta más cálido.

Pero el calor es apenas una parte del problema.

El costo climático del crecimiento

La otra discusión apunta a la propia estrategia de expansión impulsada por la FIFA.

Brasil: De Río de Janeiro a New Jersey. (Foto: IG)

Un reciente análisis citado por BBC Sport sostiene que la Copa Mundial de 2026 podría convertirse en “el torneo más contaminante de la historia”. Las estimaciones elaboradas por Scientists for Global Responsibility (SGR) proyectan una huella cercana a los 9 millones de toneladas de CO₂ equivalente, casi el doble del promedio registrado por los últimos mundiales.

Según Stuart Parkinson, director ejecutivo de SGR, entre el 80% y el 90% de la huella climática de un Mundial proviene de los desplazamientos aéreos. La expansión del torneo y la enorme dispersión geográfica de las sedes norteamericanas convierten al transporte en el principal desafío ambiental del campeonato.

«Entre el 80% y el 90% de la huella climática de un Mundial de Fútbol proviene de los desplazamientos aéreos»

La especialista en deporte y clima Madeleine Orr ha sido aún más directa. En declaraciones recogidas por BBC Sport, afirmó que el torneo envía “un mensaje peligroso” sobre la dirección que están tomando los grandes eventos deportivos: crecer cada vez más en un contexto donde la ciencia exige reducir emisiones.

Selección de Colombia llegando a San Diego. (Foto: Infobae)

La contradicción de la FIFA

La discusión adquiere relevancia porque la propia FIFA ha asumido compromisos climáticos ambiciosos.

Como integrante de la iniciativa Sports for Climate Action de Naciones Unidas, la organización se comprometió a reducir sus emisiones en 50% al 2030 y alcanzar emisiones netas cero al 2040.

Sin embargo, los críticos sostienen que la estrategia actual de la FIFA parece avanzar en sentido contrario. Más equipos, más partidos, más torneos internacionales y más movilidad aérea generan una tensión evidente entre los objetivos climáticos y el modelo de crecimiento.

«FIFA asumió compromisos climáticos ambiciosos pero su modelo de crecimiento va en la dirección contraria en un contexto de emergencia climática»

La pregunta ya no es únicamente cuánto contaminará el Mundial. La pregunta es si el fútbol global puede seguir expandiéndose bajo las mismas reglas en un contexto de emergencia climática.

Mientras millones de aficionados se preparan para celebrar el inicio de una nueva Copa del Mundo, el torneo deja planteado un debate que probablemente acompañará al deporte durante la próxima década: si la sostenibilidad será una condición real para organizar mega eventos o si seguirá siendo una promesa que corre detrás del calendario.