El gato andino es una de las especies más amenazadas del Perú y enfrenta riesgos por la fragmentación de su hábitat.
Foto: AGA

El gato andino en el Perú: biodiversidad, leyes y riesgos ESG

Es el felino más amenazado de América. En el Perú está en Peligro Crítico, desafiando la gobernanza ambiental ante la expansión de la actividad extractiva en la alta montaña.

Fecha de publicación: junio 8, 2026

Tiempo de lectura: 4 minutos

El gato andino (Leopardus jacobita) es el felino más amenazado del continente americano. En el Perú, su relación con las poblaciones locales es milenaria. Esto se evidencia en petroglifos y registros de rituales agrícolas de fertilidad en las zonas altoandinas.

Sin embargo, su registro científico oficial en el país es reciente. Los primeros avistamientos documentados ocurrieron en Arequipa en 1957 y en Puno en 1969.

Hoy, la gestión de esta especie enfrenta la urgencia de coordinar la actividad económica con la supervivencia de la fauna. El desafío actual es integrar los criterios de desarrollo sostenible con la protección de poblaciones críticamente reducidas.

Felino en peligro

A nivel internacional, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lo clasifica como “En Peligro” (EN). No obstante, dentro del territorio peruano, el marco normativo eleva sustancialmente su nivel de vulnerabilidad.

El Estado peruano, mediante el Decreto Supremo N.° 004-2014-MINAGRI, otorga al gato andino el estatus legal de En Peligro Crítico (CR). Esta norma, emitida por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (antes Ministerio de Agricultura y Riego), señala la categoría de mayor amenaza previa a la extinción.

Gato andino: Gestión y métrica de monitoreo

Métrica poblacional y ecológicaDetalle estadístico de la especie
Población global estimada~1,300 individuos maduros en el Perú, Bolivia, Chile y Argentina.
Población estimada en el PerúUnos pocos cientos de ejemplares (estimación por muestreo).
Requerimiento territorial35 a 45 kilómetros cuadrados por espécimen macho.
Dependencia alimentaria90% de su dieta se compone de la vizcacha de montaña (Lagidium spp.).

Fuente: MIDAGRI, UICN, AGA, SERNANP

Foto: AGA

Mapeo de corredores y riesgo de aislamiento genético

La principal entidad científica dedicada al estudio de este felino es la Alianza Gato Andino (AGA). Esta red internacional interdisciplinaria, fundada en 1999, ejecuta proyectos de conservación comunitaria y genera conocimiento biológico clave.

Los mapas de idoneidad de hábitat generados por la AGA demuestran una distribución discontinua. Las poblaciones ocupan parches o “islas” rocosas específicas donde habita la vizcacha.

Los modelos de conectividad estructural diferencian dos tipos de rutas en el territorio nacional:

  • Flujos canalizados. Corredores muy estrechos que funcionan como únicos puentes de tránsito. Predominan en el sur del Perú, en regiones limítrofes con Bolivia y Chile, generando “cuellos de botella” críticos.
  • Flujos difusos. Áreas con mayor disponibilidad de hábitat rocoso continuo en la cordillera central. Aquí el animal dispone de múltiples opciones de desplazamiento.

El cruce de datos cartográficos revela que estos corredores biológicos coinciden con concesiones mineras e infraestructura. Esto convierte a la conservación del felino en un asunto de materialidad ambiental para el sector privado.

Desafíos para la gestión de la biodiversidad

Los reportes del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP) señalan desafíos institucionales urgentes. El Ministerio del Ambiente (MINAM) y el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) deben vigilar estos impactos.

Foto: AGA

Los tres desafíos principales para mitigar las amenazas del felino son:

  • Evaluaciones de Impacto Ambiental (EIA) específicas. Las operaciones extractivas en alta montaña degradan los bofedales. La gestión ambiental exige que los EIA incorporen la cartografía de la AGA para evitar bloquear corredores de conectividad.
  • Gestión de especies domésticas introducidas. La presencia de perros pastores sin control veterinario ejerce presión directa. Estos transmiten patógenos como el distemper y la rabia, además de atacar físicamente al felino silvestre.
  • Conflictos por coexistencia y pérdida de hábitat. Persisten eventos de eliminación por represalia. Esto ocurre cuando las comunidades locales confunden al gato andino con depredadores de ganado doméstico menor.

Las áreas protegidas donde el SERNANP confirma su monitoreo son el Parque Nacional Huascarán (Áncash) y la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca (Arequipa y Moquegua). Estas zonas actúan como los principales refugios legales para la especie.