Aunque Horizonte de Verano será el proyecto más ambicioso de hidrógeno verde en la región andina, el Perú ya tiene experiencias iniciales que demuestran la viabilidad de producir localmente.
En enero del 2024, Fenix Power, la filial de la chilena Colbún, inauguró en Chilca la primera planta de hidrógeno verde del país. Se trata de una instalación a pequeña escala que combina una planta solar fotovoltaica y un electrolizador alimentado con agua de mar desmineralizada, capaz de producir 8,000 m³ de hidrógeno verde al año, que reemplazará el 100% del hidrógeno gris que consume la central para enfriar sus turbinas. Juan Miguel Cayo, gerente general de la empresa, señala que “gracias a este proyecto, reduciremos aproximadamente 70 toneladas de CO2 al año, generando, además, un ahorro económico de cerca de US$50,000 anuales”.
Por su parte, Engie Energía Perú viene estudiando desde el 2022 la viabilidad de producir hidrógeno verde en Ilo, aprovechando su cercanía al puerto y sus activos renovables. Aunque no se ha concretado aún proyecto alguno, los ejecutivos de la empresa han dejado claro que su objetivo es abastecer procesos industriales y transporte pesado en el futuro.
El hidrógeno verde ya no es un concepto lejano, sino una tecnología en fase de aplicación en el Perú.
Un megaproyecto de escala continental
En marzo pasado, el Ministerio de la Producción aprobó el Estudio de Impacto Ambiental Detallado (EIA-d) para la construcción de la una planta de producción de hidrógeno verde en Arequipa. Este megaproyecto está liderado por la empresa Horizonte de Verano S.A.C. y representa una inversión superior a los US$ 11,200 millones, perfilándose como la instalación productiva de hidrógeno verde más grande de América Latina.
Horizonte de Verano es una iniciativa liderada por la empresa chilena Verano Energy en asociación con la española Grenergy. Contempla la construcción de 6 GW de capacidad solar fotovoltaica en La Joya (Arequipa), una planta de electrólisis, una desaladora de agua de mar, un amoniaducto de 25 km y un terminal multiboyas en Quilca para exportar amoníaco verde.
La primera fase producirá unas 420,000 toneladas anuales de amoníaco verde, escalando progresivamente hasta 1.65 millones de toneladas al año en plena operación hacia la próxima década.
“La mayor inversión se va a dar entre 2026-2028 y representa US$ 2,000 millones para la primera fase, y con eso habilita todas las instalaciones importantes del proyecto”, explicó Dylan Rudney, CEO de Verano Energy.
Para Grenergy, la adquisición del 50% del megaproyecto fue estratégica para su portafolio, aunque de impacto financiero inmediato “inmaterial”, siendo un pilar para su expansión en energías renovables.
La nueva frontera energética
En un contexto en que los vehículos eléctricos a batería dominan la agenda urbana, el hidrógeno verde se posiciona como la solución para sectores difíciles de electrificar: transporte pesado, minería, aviación y siderurgia. Su alta densidad energética y rápida recarga lo convierten en un vector clave para la descarbonización industrial.
En ese sentido, el ministro de la Producción, Sergio González Guerrero, describió el proyecto Horizonte de Verano como un hito para la industrialización sostenible del Perú: “Consolidándonos como un actor clave en la producción de hidrógeno verde, un recurso esencial para la transición energética global. El mundo está avanzando hacia energías más limpias y sostenibles, y el Perú no se puede quedar atrás”.
No obstante, el presidente de H2 Perú (y ex ejecutivo del Grupo Engie Perú), Daniel Cámac, advirtió que “el reto es que los proyectos no se queden en anuncios, sino que se concreten con un marco regulatorio y con participación local”.
La oportunidad de no perder el tren
Con pioneros como Fenix Power, Engie y Horizonte de Verano, el Perú tiene en sus manos la posibilidad de pasar de la retórica a la acción. El hidrógeno verde no es la única solución, pero sí una pieza estratégica en combinación con la electrificación y las baterías para transformar industrias completas.
La diferencia la marcarán la regulación, las alianzas internacionales y la capacidad de ejecución. Horizonte de Verano es mucho más que un proyecto: es la puerta de entrada del Perú a la economía global del hidrógeno y un símbolo de que aún el país puede subirse al tren de la transición energética.