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Ilustración: Pepe Sanmartín

Personas: Equidad, derechos y bienestar sostenible

El desarrollo humano como medida de la prosperidad.

Fecha de publicación: octubre 25, 2025

Tiempo de lectura: 3 minutos

El crecimiento sin equidad no es desarrollo

El Perú ha reducido su pobreza en las últimas dos décadas, pero aún no logra garantizar bienestar equitativo. Según estimaciones del Banco Mundial para 2024, 8,5 millones de peruanos viven con menos de S/ 14 diarios. La pobreza monetaria, que según el INEI en 2004 alcanzaba el 59%, hoy se sitúa en 28%. Sin embargo, la vulnerabilidad persiste: 30% de la población está a sólo un shock económico de volver a ser pobre.

El Índice de Desarrollo Humano 2023 del PNUD coloca al Perú en el puesto 84 de 193 países, pero advierte un estancamiento desde 2018. La esperanza de vida promedio es 76 años, mientras el promedio de escolaridad efectiva apenas supera 9.5 años. La desigualdad territorial marca una brecha brutal: el IDH de Lima equivale al de Portugal; el de Huancavelica, al de Bangladesh.

Un dato clave: Según el INEI, la pobreza rural (39.8 %) triplica a la urbana (13.7 %).

Brechas invisibles: salud, educación y género

El Ministerio de Educación (MINEDU) estima que el 52% de los escolares de segundo de secundaria no alcanza el nivel satisfactorio en lectura y el 70% tampoco en matemáticas. Y en áreas rurales, la conectividad digital es solo del 35%. La pandemia amplió una brecha educativa que ahora amenaza la productividad del país.

En salud, la cobertura universal sigue siendo una meta. El Seguro Integral de Salud (SIS) protege al 66% de la población, pero el 60% de los establecimientos de salud carece de equipamiento básico. Se estima que en Amazonas o Puno hay apenas 10 médicos por cada 10,000 habitantes, frente a 32 en Lima.

La brecha de género se mantiene: según el INEI, las mujeres ganan 27% menos que los hombres y representan solo el 10% de puestos directivos. El Foro Económico Mundial advirtió en 2024 que, al ritmo actual, el Perú tardará 60 años en cerrar la brecha salarial.

Inclusión económica: la nueva frontera social

Según el Ministerio de Trabajo y Promoción Social, nueve de cada diez jóvenes trabajan en la informalidad. Sin acceso a crédito ni a capacitación, su productividad se estanca. La CEPAL calculó en 2023 que formalizar apenas el 25% de los empleos informales podría elevar el PBI en 2 puntos por año.

En regiones rurales, la educación técnica y la digitalización ofrecen salidas sostenibles.

La inclusión financiera también avanza. La Superintendencia de Banca y Seguros reportó en 2024 que el uso de billeteras digitales creció 86% en dos años, especialmente en mujeres rurales.

Hacia una prosperidad inclusiva

PNUD plantea tres prioridades para un Perú inclusivo:

  1. Articular políticas sociales y ambientales para que la acción climática también reduzca pobreza.
  2. Aumentar la inversión en capital humano, que hoy representa solo 8.6% del PBI y es menor que el promedio regional que es 10.5%.
  3. Unificar los programas sociales bajo una plataforma de seguimiento única que permita evaluar impacto real.

La prosperidad del futuro se medirá por la capacidad de garantizar igualdad de oportunidades. Sin educación de calidad, salud universal y empleo digno, la sostenibilidad será una promesa sin fundamento.

El Perú no será sostenible hasta que cada persona pueda decidir su propio futuro. El Estado peruano no tiene capacidad para contribuir a ello… ¿el sector privado contribuirá a esta tarea urgente?