Desafíos ESG que están redefiniendo la agenda empresarial en Perú

Guía para CEOs: los desafíos ESG que ya están cambiando la agenda empresarial

En un contexto global impactado por el cambio climático y nuevas regulaciones, que demanda transparencia y evidencia, las empresas enfrentan retos que están redefiniendo su competitividad, legitimidad y resiliencia.

Fecha de publicación: febrero 20, 2026

Tiempo de lectura: 11 minutos

El debate ESG no trata únicamente de compromisos voluntarios y promesas, emitir reportes y adornar la narrativa, sino de convertir la sostenibilidad en un sistema operativo integrado, con transformación real de procesos e impacto tangible y medible. Hoy todo se está convirtiendo en una conversación sobre pruebas: calidad de datos, trazabilidad de decisiones, controles internos y exposición a sanciones, financiamiento o pérdida de mercados.

La señal más clara de todo ello es que los reguladores y los inversionistas están ajustando las reglas de juego para reducir la discrecionalidad: no basta con afirmar “somos sostenibles” sino que hay que demostrarlo.

A continuación, Sustenia comparte diez desafíos que los gerentes generales de las empresas peruanas deben abordar:

1. Convertir los compromisos y narrativas en resultados medibles y comparables

Muchas empresas adoptan compromisos de sostenibilidad; muy pocas logran traducirlos en acciones y que éstas tengan resultados verificables. La presión ya no es “tener metas” sino exhibir resultados verificables. Al respecto, un artículo publicado en Sustainable Development Journal en diciembre del 2024 (“Environmental, Social, and Governance (ESG) Reporting and Missing (M) Scores in the Industry 5.0 Era: Broadening Firms’ and Investors’ Decisions to Achieve Sustainable Development Goals”), concluye que los informes y reportes ESG tienden a centrarse en intenciones más que en desempeño real, y presentan escasa trazabilidad del impacto operativo o ambiental de las empresas.

«La presión ya no es “tener metas” sino exhibir resultados verificables»

En ese sentido, un reporte de la Red España del Pacto Mundial de enero de este año sostiene que las empresas afrontarán un salto cualitativo en la forma de medir, verificar y comunicar su desempeño en sostenibilidad.

¿Qué se espera de las empresas? Metas con indicadores, responsables, presupuesto, y un sistema de seguimiento comparable (y auditable). Así, las estrategias ESG ganarán relevancia para inversores, reguladores y consumidores.

2. Generar datos ESG confiables, consistentes y auditables

Los inversionistas institucionales y gestores de fondos señalan que la mala calidad y la inconsistencia de datos son una barrera crítica para integrar ESG en sus decisiones de capital. El reporte “Behind ESG Ratings. Unpacking sustainability metrics”, publicado por la OECD en el 2025, añade que la inconsistencia en la información ESG dificulta la asignación eficiente de capital sostenible. Por su parte, la Encuesta ESG 2025 de BNP Paribas -donde se recogen las opiniones de 420 asset owners, gestoras de activos y entidades de capital privado en 29 países, que representan unos US$ 33,800 millones en activos bajo gestión- no solo confirma el compromiso de los inversionistas institucionales con la inversión sostenible sino que casi la mitad de estos (48%) prevé asignar más presupuesto a su estrategia de inversión sostenible a fin de acceder y generar datos ESG fiables.

«La inconsistencia en la información ESG dificulta la asignación eficiente de capital sostenible»

Sin una “columna vertebral” de datos (metodologías, supuestos, trazabilidad y controles), las empresas quedan vulnerables a los cuestionamientos del mercado, de inversionistas, auditoría y medios de comunicación. Sin datos ni información de calidad, los mercados no asignan capital hacia actividades verdaderamente sostenibles.

3. Diseñar un sistema de cumplimiento sostenible “multimercado” para evitar costos y contradicciones

Los países avanzan a un ritmo distinto en regulaciones ESG. Es más, los exportadores y compañías que obtuvieron financiamiento internacional tienen que convivir con requerimientos distintos (clientes, bancos, matrices). Los marcos globales de divulgación y regulación se expanden y muchos países o regiones tienen reglas distintas, desde mandatos obligatorios de reporte hasta definiciones divergentes de lo que constituye una inversión sostenible. Esta fragmentación regulatoria obliga a las empresas multinacionales a invertir más en cumplimiento y adaptarse a múltiples estándares simultáneamente (CSRD, SEC, GRI, ISSB, etc.), lo cual crea complejidad y genera una fricción operativa, si no hay un modelo único de datos y controles.

«La fragmentación regulatoria obliga a las multinacionales a invertir más en cumplimiento y adaptarse a múltiples estándares sostenibles simultáneamente»

¿Qué implica? Las empresas deben prepararse para requerimientos distintos en múltiples mercados, sin duplicar esfuerzos. Es de esperarse una arquitectura unificada de datos y control, que lea los distintos estándares sin rehacer todo cada vez.

4. Invertir en adaptación climática y continuidad operativa

La exposición física al cambio climático (sequías, inundaciones, olas de calor, etc.) ya está impactando cadenas de suministro y activos. Así, el riesgo climático ya es una variable que impacta el estado de ganancias y pérdidas. La “adaptación” dejó de ser parte del discurso y pasó a ser una preocupación real en el presupuesto.

La aseguradora Munich Re en su informe Climate change presses on: Devastating wildfires and intense thunderstorms exacerbate losses for insurers señala que resulta sorprendente la cantidad de eventos extremos que probablemente se vieron influenciados en el 2025 por el cambio climático: los incendios forestales de Los Ángeles, los múltiples huracanes particularmente fuertes en el Atlántico Norte y numerosas inundaciones catastróficas.

Cuantiosos estudios indican que el cambio climático aumenta la frecuencia o la gravedad de los desastres meteorológicos, si no ambas. Por otro lado, un estudio publicado en ScienceDirect (“From risk to resilience: Climate change risk, ESG investments engagement and Firm’s value”) concluye que el efecto moderador positivo de la inversión ESG en el nexo entre el riesgo de cambio climático de las empresas (FCCR) y valor de las empresas (FV) sugiere que la participación activa en iniciativas ESG puede contribuir a mitigar el impacto monetario de los riesgos del cambio climático.

Asimismo, el estudio apunta a que los hallazgos pueden ser utilizados por los inversores para tomar decisiones de inversión relativamente informadas y que la influencia negativa del FCCR en el FV destaca las implicaciones financieras de los riesgos del cambio climático para estas empresas. Conjuntamente, los inversores podrían considerar evaluar la gestión del riesgo climático y las iniciativas ESG de las empresas como parte de sus estrategias de inversión.

«La participación activa en iniciativas ESG puede contribuir a mitigar el impacto monetario de los riesgos del cambio climático»

En general, las empresas no deberían solo enfocarse en mitigar (no solo “netzero”), sino de prepararse para un clima cambiante que ya genera pérdidas masivas y afecta los modelos de negocio.

5. Exigir trazabilidad ESG en la cadena de suministro

Aunque una empresa sea “ordenada”, su huella y sus riesgos ESG suelen estar en terceros (proveedores, contratistas, transporte, etc.). Por ejemplo, según el World Economic Forum, el 70 % del impacto ambiental (emisiones de carbono) de muchas empresas ocurre fuera de sus operaciones directas, correspondiendo éste a su cadena de suministro.

«El 70 % del impacto ambiental de muchas empresas ocurre fuera de sus operaciones directas»

Un artículo publicado en la plataforma MDPI (“The Impact of Corporate ESG Performance on Supply Chain Resilience: A Mediation Analysis Based on New Quality Productive Forces”) revela que extender los criterios de sostenibilidad a las cadenas de suministro mejora la eficiencia y reduce los riesgos reputacionales y financieros. Por su parte, el Pacto Mundial de la ONU España advierte que las empresas deben exigir a sus proveedores cumplimiento ESG verificable, especialmente en sectores críticos como textil, alimentos o minería.

¿Por qué importa? La presión ESG se traslada a la cadena de suministro y puede bloquear mercados o financiamiento si no hay evidencia. La investigación académica indica que un alto desempeño ESG fortalece la resiliencia de los proveedores, reduciendo vulnerabilidades frente a disrupciones y promoviendo eficiencias productivas y mayor competitividad.

6. Demostrar credibilidad en finanzas sostenibles

El año pasado, la Comisión Europea reconoció que el sistema de etiquetado utilizado con los fondos ESG había generado confusión —especialmente entre los inversores minoristas— e incrementando el riesgo de greenwashing y de venta indebida de productos.

«El mercado de inversión sostenible está creciendo, y se espera que los activos gestionados según criterios ESG constituyan una parte estructural de asignación de capital»

Por su parte, una publicación del diario español Cinco Días en noviembre del 2025 señaló que en medio del auge de los bonos verdes y los fondos ESG, también aumentó el escrutinio sobre su autenticidad.

¿Qué significa? El mercado de inversión sostenible está creciendo, y se espera que los activos gestionados según criterios ESG constituyan una parte estructural de asignación de capital. Entonces, si una empresa emite bonos, busca préstamos sostenibles o reporta “finanzas verdes”, es prioritario argumentar con criterios claros y evidencia de uso/impacto real a fin de atraer capital de largo plazo.

7. Prepararse para el nuevo escrutinio de ratings ESG

La información de calificaciones ESG es clave para decisiones de inversión. Estudios empíricos encuentran que mayores ratings ESG están asociados con mejor productividad y menor restricción financiera, lo cual sugiere impacto real en desempeño empresarial. Al respecto, Financial Times informó en diciembre del 2025 que el regulador financiero del Reino Unido estableció planes para supervisar y “limpiar” las agencias de ratings que evalúan los aspectos ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) de las empresas y, de esta manera, reducir conflictos (p.e., calificar y asesorar), exigir disclosure de metodologías y conflictos, y restringir ciertas prácticas internas.

«Las empresas deben poder explicar y defender el porqué de su rating ESG y cómo mejora con acciones; no depender de “puntajes” sin sustento»

En general, las agencias de calificación ESG vienen enfrentando críticas por aplicar criterios opacos y evidenciar divergencias extremas entre evaluadores. Existe preocupación por los conflictos de interés y una necesidad por controlarlos y darle más transparencia a los ratings ESG. Esto significa que el mercado va a desconfiar menos del “rating” propiamente dicho y más de la capacidad para explicar la fuente de los datos, metodología y control interno detrás de la calificación. Por ello, las empresas deben entender las metodologías, brechas y supuestos; poder explicar y defender el porqué de su rating y cómo mejora con acciones; no depender de “puntajes” sin sustento.

8. Respaldar cada afirmación con métricas claras y verificables, evitando el greenwashing

A nivel global, el endurecimiento regulatorio y reformas anti-greenwashing están elevando el riesgo legal y financiero de las afirmaciones ambiguas. La desconfianza en la autenticidad de las estrategias ESG ha llevado a los reguladores europeos y estadounidenses a endurecer la supervisión; ello se evidencia en la revisión de la normativa europea SFDR que busca clarificar las categorías de fondos y limitar el uso indiscriminado del término “ESG”. El greenwashing ya no es solo un riesgo reputacional; es un riesgo legal y financiero.

«La desconfianza en la autenticidad de las estrategias ESG ha llevado a los reguladores europeos y estadounidenses a endurecer la supervisión»

Por ello, las empresas deben buscar que cada una de sus afirmaciones sostenibles y los mensajes que va a comunicar tengan su “expediente”: dato y métrica verificable, método, evidencia, responsable y una revisión del equipo legal y compliance. Lo que se espera de la comunicación sostenible es consistencia entre lo que se dice y lo que se hace.

9. Gobernar el uso de la inteligencia artificial (IA) antes de escalarla

La IA es una herramienta poderosa para automatizar los reportes de sostenibilidad, modelar impactos y mejorar la calidad y trazabilidad de los datos ESG. Sin embargo, también plantea riesgos éticos, de sesgo y de opacidad si su uso no está bien regulado. Diario Responsable advierte que, sin gobernanza clara, la IA podría amplificar desigualdades y socavar la transparencia corporativa. En general, el uso de tecnología debe impulsar progreso real, no solo eficiencia.

«Sin gobernanza clara, la IA podría amplificar desigualdades y socavar la transparencia corporativa»

Automatizar el reporting o el monitoreo sin controles (sesgos, privacidad, decisiones automatizadas) crea un nuevo tipo de riesgo reputacional y regulatorio.

Por ello, las empresas tienen que equilibrar el uso estratégico de la IA para optimizar su desempeño en sostenibilidad con marcos sólidos de gobernanza que reduzcan impactos ambientales, refuercen la transparencia y protejan la confianza de sus grupos de interés.

Ya no basta con reportar

Los desafíos no son nuevos, pero su escala, urgencia y nivel de exigencia han cambiado radicalmente. En adelante, se requiere demostrar. Ya no se toleran ambigüedades; ahora se audita, se verifica y se sanciona.

La sostenibilidad corporativa exige operar con la misma rigurosidad que se aplica a las finanzas: con métricas precisas, estándares uniformes, gobernanza sólida y un enfoque estratégico que entienda la sostenibilidad no como un área paralela, sino como el sistema nervioso del negocio.

Las empresas que aborden estos desafíos con evidencia, coherencia y visión, no solo cumplirán con sus obligaciones, sino que construirán ventajas competitivas duraderas en un entorno global cada vez más escéptico, transparente y exigente.