En enero de 2023, el mercado global de carbono vivió su momento más oscuro. Una investigación de The Guardian denunció que el 90% de los créditos de carbono de selva tropical certificados por Verra eran “fantasma”, carentes de impacto real. La principal crítica era que cada proyecto forestal creaba su propio escenario hipotético de deforestación (“línea de base”), lo que permitía inflar los números.
«El artículo de The Guardian cuestionaba la integridad de los créditos de carbono y que estos no representaban reducciones reales de emisiones»
Verra, el certificador de créditos de carbono más grande del mundo, pasó de una postura defensiva inicial a una reestructuración total de su modelo de negocio y sus metodologías. Su CEO, David Antonioli, el principal arquitecto del Estándar de Carbono Verificado (VCS) aceptó su renuncia en mayo de 2023 y la empresa aceleró la eliminación de sus metodologías individuales de deforestación evitada.
En su lugar, lanzó la Metodología Consolidada REDD+ (VM0048). Bajo la nueva regla, las líneas de base ya no las calcula el desarrollador del proyecto, sino que las establece Verra a nivel jurisdiccional (regional o nacional) utilizando datos satelitales oficiales. Esto eliminó de golpe los llamados “créditos fantasma”.
Para el Perú, el golpe fue sísmico
Proyectos emblemáticos, como Cordillera Azul y Alto Mayo, quedaron bajo una nube de sospecha. La crítica era letal: las metodologías eran opacas, las líneas de base estaban infladas y los beneficios no llegaban a las comunidades.
El impacto fue inmediato: una caída en la confianza de los inversionistas, el congelamiento de transacciones y un cuestionamiento profundo a la gobernanza de nuestros activos naturales.
Sin embargo, a tres años de aquel terremoto reputacional, el panorama es radicalmente distinto y revela una paradoja fascinante: la crisis no mató al mercado peruano; lo obligó a madurar. “Tras el ciclo de crecimiento acelerado observado entre 2020 y 2021, el sector ha transitado hacia un ajuste estructural profundo, caracterizado por un escrutinio metodológico sin precedentes y estándares de integridad ambiental cada vez más exigentes”, señala David Saettone Watmough, presidente del Directorio de Bosques Amazónicos S.A. en su Memoria 2025.
De la incertidumbre a la “alta integridad”
La respuesta a The Guardian no fue el silencio, sino la reingeniería.
Lejos de marcar el fin de la industria, la “limpieza” técnica y ética que siguió a las denuncias actuó como un filtro sanitario que eliminó las malas prácticas y ha permitido que el Perú emerja como el proveedor de “alta integridad” preferido por centros financieros como Singapur, capturando precios que triplican los registros históricos. “Si bien este contexto global ha supuesto una desaceleración en el volumen de transacciones, también está sentando las bases de un mercado más robusto, transparente y selectivo”, explica Saettone.
«La crisis de 2023 forzó una evolución técnica sin precedentes»
Así, la industria pasó de modelos predictivos de deforestación —a menudo criticados por su falta de rigor— a un sistema de monitoreo satelital en tiempo real y metodologías estandarizadas.
Si el bosque no está ahí, el crédito no existe
El hito fundamental fue la adopción de la nueva metodología VM0048 de Verra, aprobada oficialmente por el Gobierno del Perú en enero de 2026 para su uso en el Registro Nacional de Medidas de Mitigación (RENAMI). Esta norma utiliza datos jurisdiccionales para establecer líneas de base, eliminando la capacidad de los proyectos individuales de “inflar” sus proyecciones de deforestación evitada. Ahora, los datos son jurisdiccionales y satelitales.
Victoria Castro, líder regional de desarrollo de negocios Latam de South Pole, señala que “el mercado de carbono hoy está más robusto, más regulado: los inversionistas ahora buscan los créditos más blindados”.
Singapur y el precio de la transparencia
La “limpieza” del mercado peruano encontró su mejor aliado en el Artículo 6.2 del Acuerdo de París. El acuerdo de implementación suscrito entre Perú y Singapur (formalizado en abril de 2025 y plenamente operativo este 2026) ha cambiado las reglas del juego financiero:
- El arbitraje del impuesto. Singapur aplica hoy un impuesto al carbono de aproximadamente US$ 33 por tonelada. Sus empresas pueden cubrir hasta el 5% de esta obligación mediante créditos peruanos autorizados y regulados bajo el artículo 6 del Acuerdo de Paris, denominados Internationally Transferred Mitigation Outcome (ITMO, por sus siglas en inglés).
- Precios récord. Mientras que en 2023 los créditos voluntarios peruanos luchaban por mantenerse con precios de entre US$ 5 y US$ 8 por tonelada, en 2026 los proyectos de alta integridad están cerrando contratos de compra en el mercado regulado con precios que oscilan entre los US$ 25 y US$ 30 por tonelada.
El 1 de abril de 2025, el Perú y Singapur firmaron un acuerdo para promover proyectos de inversión que reducen emisiones de carbono (Foto: Andina).
Este diferencial no es gratuito; es la “prima por integridad”. Los compradores de Singapur no solo adquieren carbono, sino la seguridad jurídica de que el Estado Peruano ha realizado el ajuste correspondiente, garantizando además que esa reducción no se contabilice dos veces.
Del bosque a la tecnología
La recuperación tiene protagonistas con nombres propios que han superado el due diligence reforzado exigido por los compradores de Singapur:
- Tuki Wasi y el factor social. Este proyecto de cocinas mejoradas, gestionado por Microsol, es el primero con Resultados de Mitigación de Transferencia Internacional (ITMO, por sus siglas en inglés) en ser autorizado oficialmente para Singapur. Responde directamente a las críticas de 2023 al demostrar un impacto social auditable para 60,000 familias rurales.
- AIDER y la vigilancia indígena. AIDER fue uno de los más proactivos en responder a las críticas de The Guardian fortaleciendo la trazabilidad financiera. Su proyecto REDD+ en Ucayali ha blindado su integridad mediante el uso de drones y monitoreo participativo de las comunidades Shipibo-Conibo. Está demostrando que la conservación y el manejo forestal comunitario son la mejor barrera contra economías ilegales.
- Bosques Amazónicos (BAM). Tras su salida a la Bolsa de Valores de Lima (BVL) en 2025, BAM transformó su gobernanza. Su proyecto REDD+ Castañeros en Madre de Dios no solo protege 600,000 hectáreas, sino que opera con la transparencia de una empresa pública, garantizando que el beneficio llegue a los 800 socios concesionarios.
- Petramás y la certeza del metano. En el sector residuos, el modelo de Huaycoloro ofrece lo que Singapur más valora: mensurabilidad. Al capturar metano (un gas 28 veces más contaminante que el CO2), Petramás entrega créditos cuya “adicionalidad” es incuestionable, distanciándose de las dudas que pesaron sobre los proyectos forestales.
- Engie y la transición energética. Ha logrado validar créditos de carbono para proyectos de energía renovable de gran escala (como el parque eólico Punta Lomitas), demostrando que estos fondos aceleran el retiro de centrales térmicas, cumpliendo con la “adicionalidad” que el mercado exigía tras la crisis.
- Carbono Azul en Tumbes. El proyecto Manglares de Tumbes representa la nueva frontera. Al secuestrar hasta diez veces más carbono que los bosques terrestres, este activo es la “joya de la corona” para los fondos soberanos de Singapur (como Temasek), que buscan diversificar su portafolio con soluciones basadas en la naturaleza.
La prima por confianza
La crisis de 2023 no fue el fin del mercado de carbono peruano, sino su mayoría de edad. En 2023, el mercado voluntario vendía “promesas” y ahora el mercado de cumplimiento vende “certezas”.
«El Perú ya no solo exporta toneladas de carbono; exporta confianza institucional»
La crisis denunciada por The Guardian terminó siendo el catalizador de una industria más pequeña en volumen de proyectos, pero infinitamente más valiosa en integridad y atractiva para los inversionistas en general. “En este entorno, solo aquellos actores que cuenten con activos de alta integridad y trazabilidad podrán capturar valor de manera sostenible”, añade Saettone.
La depuración de metodologías opacas y la implementación de marcos estatales robustos como el RENAMI han transformado un mercado de “buena voluntad” en un atractivo mercado financiero de cumplimiento. Al respecto, Paul Ramírez, Investment Manager de Impact Earth, indica que están “buscando proyectos de créditos de carbono en el Perú para un nuevo fondo que estamos armando”. Porque el Perú ya no solo exporta toneladas de carbono; exporta confianza institucional, y el mercado está dispuesto a pagar un precio récord por ella.