Luego de jugarse 100 partidos desde el 11 de junio, el Mundial de Fútbol 2026 llegó a su última semana con Francia, España, Argentina e Inglaterra* como protagonistas.
Millones de personas estarán atentas a lo que ocurra en estos últimos cuatro encuentros (dos semifinales, tercer y cuarto puesto, y la final). Sin embargo, estos cuatro países también juegan un partido paralelo contra la crisis climática y por el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
¿Quién va ganando? Para averiguarlo hemos recurrido a cinco marcadores globales: el avance en los ODS (SDG Index, Índice de los Objetivos de Desarrollo Sostenible), la salud de sus ecosistemas (EPI, Environmental Performance Index de la Universidad de Yale), su ambición climática real (CCPI, Climate Change Performance Index), qué tan preparados están para lo que viene (ND-GAIN, Notre Dame Global Adaptation Initiative) y la solidez de sus instituciones (CPI 2025, Índice de Percepción de la Corrupción). Encontramos un mapa de luces y sombras donde el talento deportivo a veces choca con la miopía política.
«Mientras Francia, España, Argentina e Inglaterra disputan las semifinales del Mundial 2026, cinco índices internacionales revelan quién gana el otro partido: el del desarrollo sostenible.»
Reino Unido: el capitán que apaga el carbón, pero descuida su defensa
Inglaterra llega a esta etapa con el perfil de sostenibilidad más sólido, aunque su liderazgo no está libre de tarjetas amarillas. El Reino Unido ocupa el 3° lugar mundial en el EPI 2026 y el 8° en el SDG Index. Su mayor hito ocurrió en septiembre de 2024, cuando cerró su última central de carbón y se convirtió en el primer país del G7 en desterrar este combustible de su matriz eléctrica.
Con la meta de reducir sus emisiones en 81% al 2035 respecto de 1990, los británicos figuran en el 5° puesto del CCPI, que en la práctica es el 2° real, pues el podio queda vacante porque ningún país hace lo suficiente frente al Acuerdo de París. Su defensa, sin embargo, es más frágil de lo que parece. El índice ND-GAIN revela que, aunque su vulnerabilidad es de las más bajas del planeta, su preparación institucional para la adaptación avanza más lento que sus promesas.
Y a pesar del discurso verde, el gobierno aún emite licencias de gas y mantiene subsidios fósiles que, según un análisis de la organización Global Justice Now basado en datos de la OCDE, bordean los 17,500 millones de libras anuales. En transparencia, el puesto 20° en el CPI 2025 le da la credibilidad que necesita para liderar la diplomacia climática.
Francia: la potencia equilibrada que teme al campo
Francia presenta un desempeño técnico envidiable: 7° lugar tanto en el SDG Index como en el EPI. Su electricidad es de las más limpias del planeta gracias a la combinación de energía nuclear e hidroeléctrica, y su marco de planificación ecológica es un modelo eficaz para distribuir presupuestos de carbono por sectores.
Pero llegó a este Mundial con cicatrices recientes. La inestabilidad política y las duras protestas del sector agrario que sacudieron al país entre 2024 y 2025 forzaron retrocesos en la regulación de pesticidas. Este traspié explica su puesto 21 en el CCPI, una calificación “media” que refleja su dificultad para reducir emisiones en el transporte y su tendencia a bloquear metas europeas más ambiciosas para 2040. Su preparación climática es alta, pero el peso de sus industrias fósiles aún le impide jugar un partido impecable.
«El talento no basta sin reglas claras y ambición sostenida.»
España: la revelación que aprendió a nadar en la incertidumbre
España es la gran sorpresa de esta tabla climática: escaló cinco posiciones hasta el puesto 14° del CCPI 2026. Su transformación energética es vibrante, con las fuentes renovables generando ya más del 56% de su electricidad, entre récords de solar y eólica. Ocupa el puesto 12° en el EPI y el 16 en el SDG Index, y se consolida como un pilar de legislación progresista en la Unión Europea. Según el ND-GAIN, ocupa el puesto 29° con una puntuación de 61.7 sobre 100. Esto sitúa al país en el cuadrante de baja vulnerabilidad y alta preparación. En transparencia se mantiene en la zona media-alta, con el puesto 49 del CPI 2025.
Pero el fútbol, como el clima, da lecciones dolorosas. Las inundaciones ocurridas en Valencia en 2024 fueron el gol en contra que desnudó la mayor vulnerabilidad española: la gestión del agua y la urgencia de una adaptación urbana drástica.
Argentina: desarrollo humano en zona de descenso climático
Argentina encarna la paradoja más dolorosa del torneo. Con un desarrollo humano “muy alto” (0.865) y un talento social indiscutible, sus indicadores ambientales están en zona de descenso: puesto 57 en el SDG Index, 60 en el EPI y 58 en el CCPI, con calificación de desempeño “muy bajo”.
La señal más preocupante viene de la dirección técnica. El gobierno de Javier Milei niega el cambio climático antropogénico y ha desmantelado instituciones y programas ambientales clave. En vísperas de la COP30 (2025), presentó una meta que, en lugar de aumentar la ambición climática, eleva el techo de emisiones permitidas hasta 2035. A ello se suman una deforestación persistente y la apuesta por los combustibles fósiles del proyecto energético Vaca Muerta, celebrada por buena parte del empresariado como motor exportador, pero que ata la economía a un activo de futuro incierto en plena transición global. Y en el otro frente, el de la adaptación, el índice general ND-GAIN (puesto 75) muestra a un país vulnerable y poco preparado.
«El Reino Unido lidera pese a sus contradicciones fósiles, España es la revelación, Argentina retrocede por decisión política.»
¿Y el Perú? El espejo incómodo
El Perú ocupa el puesto 66° en el SDG Index y el 87° en el EPI, más cerca de la crisis institucional argentina que de la disciplina europea. Para nosotros el partido es doblemente difícil. Con vulnerabilidad alta y preparación baja (puesto 85° en el índice general ND-GAIN), enfrentamos amenazas climáticas tangibles, como el estrés térmico extremo que ya afecta la salud y el rendimiento en eventos masivos. Pero nuestra verdadera tarjeta roja es interna: la falta de gobernanza sobre los bosques y una brecha de integridad (puesto 130 del CPI 2025) que impide que las metas del Acuerdo de París bajen del papel al territorio.
«El Perú, más cerca del caso argentino que del europeo, tiene lecciones urgentes que aprender.»
El sector privado peruano ya tiene las herramientas: finanzas verdes, agroexportación sostenible, minería con estándares verificables. Pero, como en una semifinal del mundo, el talento no basta sin reglas claras y sin una dirección técnica que entienda que la falta de ambición climática cuesta vidas, agua y competitividad. En este Mundial el tiempo se agota no solo para los jugadores en la cancha, sino para las naciones que aún no se deciden a jugar el partido más importante de nuestra era.
* En este texto se utiliza “Inglaterra” exclusivamente para referirse a la selección de fútbol. Todas las referencias al Estado-nación se realizan con “Reino Unido”.
