En su mensaje a la Nación por Fiestas Patrias, la presidenta Dina Boluarte volvió a ofrecer un discurso largo, de 252 minutos, que terminó con un hemiciclo semivacío. Más allá de la forma, SUSTENIA realizó una revisión del documento y éste presenta un conjunto de anuncios sobre sostenibilidad y medidas relacionadas con prioridades ambientales, sociales y de gobernanza que deberían establecer una agenda sostenible durante el último tramo de su mandato. Veamos lo que está escrito en ese documento:
La prioridad ambiental
El Gobierno de Boluarte afirma que busca dejar un marco estratégico y proyectos concretos. Entre las medidas resaltan:
- Estrategias al 2050. Se aprobaron la Estrategia Nacional de Cambio Climático, la de Diversidad Biológica y la Hoja de Ruta de Economía Circular, todas con horizonte al 2050.
- Conservación de ecosistemas. Se fortalecerá el Programa Nacional para la Conservación y Recuperación de Ecosistemas, con intervenciones en 36 ecosistemas de la Amazonía, Andes y Costa. La cobertura de áreas protegidas se amplió con la Reserva Nacional Mar Tropical de Grau y nuevas Áreas de Conservación Regional, llegando a 77 ANP y 35 ACR.
- Bosques y bionegocios. El Gran Plan Amazónico apunta a restaurar 2.5 millones de hectáreas afectadas por tala ilegal, minería y narcotráfico. Además, se destinan S/ 7.2 millones a bionegocios sostenibles en más de 20 áreas protegidas, beneficiando a mil familias.
- Gestión de residuos. Se concluirán cinco rellenos sanitarios y plantas de valorización en Chiclayo, Chancay, Piura, Ilave y Chachapoyas, reduciendo en 671 toneladas diarias los residuos en botaderos.
- Monitoreo ambiental. Con una inversión de S/ 21 millones, se instalarán nueve estaciones de calidad de agua en Cotabambas, Espinar y Chumbivilcas, y cinco de aire en Pasco.
- Proyectos de agua y riego. Se proyecta construir 1,840 qochas y 1,582 km de zanjas de infiltración en 16 regiones, beneficiando a 37,000 familias y reteniendo 64 millones de m³ de agua. En Piura avanzan obras de agua potable y alcantarillado en 105 asentamientos, y se lanzará la licitación internacional para la recuperación del río Rímac.
Las prioridades sociales
El discurso de Boluarte también enfatizó programas para cerrar brechas en educación, salud, empleo y protección social.
- Educación. Para este 2025 se entregarán 75 Escuelas Bicentenario y se iniciará la construcción de 17 más. Habrá 4 nuevos Colegios de Alto Rendimiento y 83,000 becas, incluidas 10,000 “Beca Tec”. El plan de inglés fonético llegará a 4 millones de niños y se invertirán S/ 160 millones en internet para más de 5,000 locales escolares.
- Salud. Se entregarán los hospitales Lorena (Cusco) y Bambamarca (Cajamarca), además de cinco nuevos hospitales. El país contará con 322 Centros de Salud Mental Comunitaria para 2026, se fortalecerán las pruebas rápidas de TB y se triplicará el presupuesto oncológico, con 10 nuevas unidades y 3 millones de atenciones.
- Empleo y formalización. Se proyecta un crecimiento del empleo formal privado de 3.7% hacia el 2026 (4.3 millones de trabajadores). La Estrategia de Formalización Laboral busca alcanzar 50% de formalidad, mientras que SUNAFIL incorporará 423,000 trabajadores más.
- Vivienda y saneamiento. Se completarán 700 obras de agua y saneamiento rurales (S/ 6,000 millones, 600,000 beneficiados), 75,000 viviendas nuevas (S/ 2,600 millones) y 180,000 predios formalizados.
- Protección social. Se creará el programa Kusiñan para 100,000 niños huérfanos y Crecer Seguro para 40,000 en abandono. Habrá 10 nuevos Centros de Emergencia Mujer y se ampliará la cobertura alimentaria a 6.5 millones de personas. La pensión de Pensión 65 subirá a S/ 350 bimestrales.
Gobernanza
En el eje institucional, Boluarte propuso medidas en seguridad, descentralización y modernización del Estado.
- Seguridad ciudadana. El Plan Perú Seguro busca desarticular 14,000 bandas y 250 organizaciones criminales para este 2025. El Plan Celador movilizará 6,500 policías diarios en Lima y Callao, con extensión nacional. Se reforzará el equipamiento policial y se mejorarán salarios y pensiones de policías y militares.
- Descentralización. Continuarán los Consejos de Estado Regionales y Munis Ejecutivos. En diciembre de este año se aprobará la Política Nacional Multisectorial de Descentralización al 2040. Además, el FONCOMUN se incrementará progresivamente de 2% a 4%.
- Modernización del Estado. Se aprobó la Ley de Inteligencia Artificial y la Política de Transformación Digital, con meta de integración total en el 2030. Para el 2026 se publicarán los resultados de los Censos Nacionales. El Shock Desregulatorio buscará reducir trámites y barreras.
- Relaciones exteriores. Se avanza en la ruta de ingreso a la OCDE, el fortalecimiento de vínculos con Asia y Europa, y la defensa de la institucionalidad democrática en foros internacionales.
- Inversión público-privada. Se adjudicarán 30 proyectos bajo APP por más de US$ 8,200 millones en sectores clave como agua, salud, transporte, energía y turismo.
Balance final
El último discurso presidencial reflejó, una vez más, desconexión política y un estilo poco inspirador. Sin embargo, la Presidenta incluyó anuncios de peso en materia de sostenibilidad: estrategias al 2050 en cambio climático y biodiversidad, ampliación de áreas protegidas, inversión en agua y saneamiento, educación, salud y protección social; así como -una vez más- la (tantas veces ansiada) modernización del Estado y la descentralización.
Más allá de su débil respaldo político, la sostenibilidad se presentó como uno de los pilares con los que la mandataria pretende cerrar su gestión. Sin embargo, las probabilidades de que Boluarte supere los retos de sostenibilidad en su último año de mandato son bastante bajas, casi nulas.
La Presidenta puede anunciar políticas sostenibles, e incluso inaugurar obras puntuales (rellenos sanitarios, escuelas, hospitales, centros de salud mental). Pero superar los desafíos estructurales —como la deforestación amazónica, la informalidad laboral, el acceso universal al agua potable o la transición energética— excede totalmente su capacidad política, técnica y temporal.
Lo más probable es que su legado en sostenibilidad quede como una lista de compromisos y planes al 2050, útiles como insumo para el próximo Gobierno, pero no como transformaciones concretas durante el suyo.