La ruta de la electromovildiad

La electromovilidad ajusta su agenda

La pérdida de ritmo en la electrificación automotriz a nivel global obliga a repensar la estrategia en el Perú: consolidar una matriz energética con el gas natural como puente estratégico hacia un futuro renovable.

Jorge Melo Vega Castro

Presidente en Responde

Fecha de publicación: septiembre 26, 2025

Tiempo de lectura: 3 minutos

Durante años, muchos fabricantes automotrices hicieron promesas agresivas de electrificación: “todas nuestras ventas serán cero emisiones en 2030/2035”, “nuestra fábrica será neutra en carbono para 2040”, “invertiremos miles de millones en baterías y celdas propias”. Pero la realidad reciente sugiere que esas declaraciones optimistas quizá no estuvieron bien calibradas con lo que el Estado y los propios mercados podían soportar.

Las últimas noticias sobre la alemana Porsche muestran un giro estratégico relevante: la compañía ha decidido retrasar el lanzamiento de nuevos modelos eléctricos, extender la vida de sus híbridos y de combustión, y abandonar la fabricación propia de baterías por falta de volumen y economías de escala. Esta marcha atrás, que le costará US$ 2,100 millones, constituye un retroceso simbólico que confirma hasta qué punto incluso las marcas premium asumieron compromisos demasiado agresivos.

Pero Porsche no es un caso aislado. Varias automotrices han ajustado o cancelado planes. Ford eliminó su proyecto de gran SUV eléctrico en Estados Unidos, reconvirtiéndolo a híbrido y asumiendo pérdidas de US$ 1,900 millones. General Motors ha moderado sus ambiciones de electrificar todo su portafolio para el 2035, reorientando inversiones hacia vehículos de combustión. Incluso la líder china BYD ha postergado la producción masiva en su planta de Hungría para Europa, ensamblando por debajo de su capacidad prevista.

La cadena de la electromovilidad no acompañó el entusiasmo de los fabricantes: el mercado no respondió con la rapidez esperada, los Estados no generaron marcos regulatorios estables ni infraestructura de carga suficiente. Incluso China, el epicentro de esta industria, muestra signos de agotamiento, con exceso de oferta y márgenes cada vez más reducidos.

La sostenibilidad no se construye sobre anuncios grandilocuentes, sino sobre transiciones viables y graduales. La crisis actual de la electromovilidad obliga a repensar la estrategia: el mundo necesita diversificar tecnologías, no apostar todo a una sola opción. Los vehículos híbridos, en distintos formatos, están demostrando mejoras de eficiencia en motores a combustión, biocombustibles, gas natural y electrificación, ofreciendo una matriz energética diversificada.

El Perú y su pragmatismo energético

Para el Perú, la lección es clara. Ya hemos invertido fuertemente en gas natural: infraestructura, transporte y generación eléctrica. Este activo no debe verse como un freno a la sostenibilidad, sino como la base para una transición ordenada. La agenda de renovables —solar, eólica, hidráulica— debe avanzar, pero subordinada a una estrategia que coloque al gas como respaldo confiable y flexible.

Frente al “parón” global de la electromovilidad, se necesita adoptar hojas de ruta más realistas, que eviten caer en ciclos de sobre expectativa y frustración. Y el Perú, en particular, debe consolidar una matriz energética donde el gas natural sea el puente estratégico hacia un futuro renovable. No se trata de renunciar a la sostenibilidad, sino de asumirla con responsabilidad, pragmatismo y visión de largo plazo.