El 31 de agosto del 2025 marcó un cambio silencioso pero profundo en la historia de la Bolsa de Valores de Lima (BVL). Ese día terminó la vinculación con S&P Dow Jones para el cálculo de sus índices, y desde el 1 de septiembre, nuam —la integración bursátil de Chile, Colombia y Perú— inició una nueva etapa de la mano de MSCI, la firma más influyente del mundo en índices de sostenibilidad y referencia para inversionistas institucionales globales. De esta manera, MSCI empezó a calcular y distribuir los nuevos índices para la BVL.
¿Qué cambia con MSCI?
MSCI no solo es un proveedor de índices, es el creador de un ecosistema global que guía flujos de billones de dólares. Su entrada al Perú —vía nuam— implica mayor consistencia metodológica, estándares internacionales de elegibilidad y, sobre todo, visibilidad global para los emisores locales.
Con MSCI, el mercado peruano deja de mirarse al espejo y pasa a medirse con reglas del juego internacionales. Eso lo confirmó Miguel Ángel Zapatero, gerente corporativo de Clientes y Negocios de nuam, a Sustenia: “Gracias a la alianza con MSCI, la plaza limeña tendrá capacidad para atraer más inversionistas tanto nacionales como extranjeros. Con nuam, reafirmamos la estrategia de contar con socios internacionales de primer nivel para la provisión de índices que brinden mayor visibilidad al mercado peruano”.
¿Y los índices ESG?
El paso lógico sería que, tras consolidar el MSCI nuam Index, se abran espacio versiones temáticas: MSCI nuam ESG Leaders, MSCI nuam Climate Change o equivalentes. Estos productos ya existen en otros mercados y han demostrado atractivo para fondos que buscan exposición responsable en mercados emergentes.
La pregunta no es si habrá un índice ESG de nuam, sino cuándo y en qué condiciones para la plataforma andina. Porque la presión viene de tres lados:
- Fondos institucionales globales, que solo asignan capital a índices con filtro ESG.
- Empresas emisoras, que necesitan un escaparate para mostrar su compromiso en sostenibilidad.
- Reguladores y público, cada vez más atentos a los riesgos de greenwashing.
Sin embargo, las cosas como son. El antecedente inmediato, el S&P/BVL ESG Index, no prosperó por falta de masa crítica, bajo free float, y casi nulo interés de inversionistas locales, principalmente las AFP. “Ese índice no tenía demanda pese a que teníamos empresas interesadas legítimamente en mostrar su buen desempeño y mejorar su valoración”, indicó a Sustenia un operador bursátil que prefirió no ser citado. Esa experiencia con el índice sostenible de S&P dejó la sensación de que “en el Perú no funciona”.
Con la integración bursátil andina, el contexto cambió:
- nuam le da escala regional y, por tanto, relevancia.
- MSCI aporta credibilidad y metodologías probadas.
- Los inversionistas internacionales que antes pudieron ignorar un índice local sí pueden voltear ahora a mirar un índice regional con sello MSCI.
¿Qué pueden esperar las empresas peruanas sostenibles?
Para las compañías peruanas con buen desempeño en sostenibilidad, las expectativas son altas pero realistas:
- Mayor exposición internacional: entrar a un índice MSCI nuam ESG sería una vitrina de primer nivel.
- Exigencia: inclusión dependerá de transparencia, liquidez y calidad de reportes ESG.
- Competencia regional: no basta con ser “el mejor del barrio” en Lima; habrá que destacar frente a pares chilenos y colombianos que, en muchos casos, están más avanzados en disclosure ESG.
El futuro de los índices ESG en el Perú depende de la capacidad de nuam y MSCI de crear productos relevantes y confiables, y de que las empresas peruanas den el salto cualitativo en sostenibilidad. La experiencia previa con S&P demostró que el mercado local por sí solo no alcanza, pero el formato regional con metodología global sí puede funcionar. Ya no habría un índice ESG de empresas peruanas —como el que tuvo S&P con 17 empresas con acciones listadas en la bolsa limeña— sino que aquellas que resulten seleccionadas, por su mejor desempeño ESG y en sostenibilidad, formarían parte de un nuevo índice regional.
Para las emisoras, la oportunidad está clara: alinearse con estándares internacionales o quedarse fuera del radar global. El nuevo capítulo que se abrió con MSCI y nuam no es solo un cambio de proveedor de índices; es un cambio de paradigma para el mercado de capitales peruano y su relación con la sostenibilidad.