Hoy, con una veintena de viaductos anunciados por la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML), no solo se confirma el copy/paste de la vieja fórmula, sino que -literalmente- están repitiendo la misma solución en veinte puntos de la capital. Como si a todos les funcionara la misma receta.
«La Vía Expresa Santa Rosa es otro ejemplo de cómo una solución vial avasalla con la calidad de vida de los vecinos»
La Vía Expresa Santa Rosa, proyecto del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) en el Callao, es otro ejemplo de cómo una solución vial avasalla con la calidad de vida de los vecinos de la zona e impacta en nuestro medio ambiente, perjudicando a los barrios ya consolidados que ahí se ubican. La Defensoría del Pueblo ha salido a respaldar a los vecinos y vecinas de la zona, confirmando que se vulneran varios derechos constitucionales, entre ellos el de medio ambiente. Esto debido a que el Callao perdería importantes áreas verdes ya consolidadas que cuentan con arbolado maduro y población de fauna y flora que permiten prestar servicios ecosistémicos a toda la zona. Esto sin contar que el espacio también se usa como lugar de recreación y esparcimiento.
Por su parte, la Vía Expresa Sur es una obra mal diseñada y peor ejecutada por la MML, pues no solo destruyó varios espacios públicos y parques, sino que ha causado muchísimo deterioro urbano y demasiados accidentes de tránsito.
«La Vía Expresa Sur es una obra mal diseñada y peor ejecutada»
Dado que nos tienen acostumbrados a este tipo de obras, son pocas las alternativas a viaductos o bypasses que la ciudadanía puede imaginar y, menos aún, visualizar obras viales sostenibles.
Sin embargo, estas no son como los unicornios, ilusorios, sino que existen muchos ejemplos donde conviven infraestructuras viales bien diseñadas que mitigan impactos negativos y que, además, preservan áreas verdes, crean espacios públicos y revitalizan barrios y comunidades.
Estas soluciones usualmente no involucran moles de cemento para construir segundos pisos o viaductos elevados, pero en el caso que si se requieren obras pesadas, estas se insertan amablemente en la ciudad.
En ciudades como en Seúl o Boston, antiguas y muy feas carreteras han sido demolidas o cubiertas para dar espacio a áreas verdes y espacios públicos de excelente calidad. En el Greenway de Boston, por ejemplo, ahora se ha consolidado un corredor de polinizadores para promover que los enjambres de abejas y colonias de mariposas migren a la par que hacen brotar vida a su paso. Además, el valor de las propiedades de la zona no se ha depreciado; muy por el contrario, aumenta y este valor se comparte, entre propietarios y municipio, a través de la aplicación de instrumentos de gestión del suelo urbano.
«En Seúl o Boston, antiguas y muy feas carreteras han sido demolidas o cubiertas para dar espacio a áreas verdes y espacios públicos de excelente calidad»
Esta figura genera prosperidad compartida, se atiende a la necesidad de movilizarse, se activa el entorno urbano, se reducen los niveles de contaminación, se mejora la salud y se vive mejor.
¿Es tan difícil poder imaginar nuestras ciudades así? Apostemos por infraestructura vial sostenible. No solo es posible sino también es rentable.
