En un contexto donde la transición energética global exige un suministro responsable de minerales críticos, el Directorio Ejecutivo del Banco Mundial ha dado un paso decisivo para fortalecer la minería sostenible en el Perú. De esta manera, a través de un nuevo proyecto de US$ 200 millones, el organismo multilateral busca no solo reactivar la inversión privada, sino garantizar que ésta se alinee con criterios de sostenibilidad y gobernanza (ESG) de última generación.
De hecho, el proyecto respalda los esfuerzos del Perú por atraer nueva inversión privada y crear nuevas oportunidades de empleo vinculadas a la transición mundial hacia las energías limpias. Y a medida que aumenta la demanda de recursos críticos, se espera que la mejora de la previsibilidad y la transparencia en el sector estimule la exploración y el desarrollo minero, cree empleos calificados y fortalezca las economías locales a través de servicios, infraestructura y cadenas de suministro.
«El proyecto respalda los esfuerzos del Perú por atraer nueva inversión privada y crear nuevas oportunidades de empleo vinculadas a la transición mundial hacia las energías limpias»
Modernización geocientífica y transparencia
El núcleo de esta iniciativa reside en la generación de datos geocientíficos de vanguardia. El Perú, que en 2025 alcanzó exportaciones mineras por US$ 62,848 millones, según el Ministerio de Energía y Minas (MINEM), enfrenta el reto de transformar su riqueza geológica en una ventaja competitiva predecible. La creación de una “Litoteca Nacional de Testigos de Perforación” y un laboratorio de geocronología permitirán al Estado Peruano —a través de entidades como el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (INGEMMET)— ofrecer información técnica de alta precisión, reduciendo el riesgo exploratorio y atrayendo inversiones de alto valor. “Al modernizar el sector minero, impulsar la digitalización, fomentar la innovación y fortalecer las instituciones, este proyecto ayudará a atraer inversión privada responsable y traducirá el potencial minero del Perú en empleos sostenibles y crecimiento inclusivo”, señaló Issam Abousleiman, director del Banco Mundial para la región.
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«Este proyecto ayudará a atraer inversión privada responsable y traducirá el potencial minero del Perú en empleos sostenibles y crecimiento inclusivo»
Eficiencia regulatoria
Uno de los mayores cuellos de botella para la materialidad de los proyectos mineros en el país ha sido la fragmentación administrativa. El proyecto financiará la optimización de la Ventanilla Única Digital (VUD). Esta herramienta es crítica para agilizar la concesión de permisos bajo la supervisión del MINEM y el acompañamiento de organismos ambientales, reduciendo tiempos sin comprometer la rigurosidad de los estándares sociales y ambientales. “Crear más y mejores empleos es un elemento central del desafío de desarrollo del Perú, particularmente para los jóvenes y las comunidades de las regiones mineras”, añade el funcionario.
«La Ventanilla Única Digital es crítica para agilizar la concesión de permisos bajo la supervisión del MINEM y el acompañamiento de organismos ambientales»
Gobernanza y valor compartido en la transición energética
La demanda de cobre y otros minerales esenciales para la inteligencia artificial y las tecnologías limpias posiciona al Perú como un actor estratégico. Sin embargo, el Banco Mundial enfatiza que la competitividad no solo depende de la geología, sino de reglas creíbles.
En ese sentido, el fortalecimiento institucional permitirá que los beneficios de la minería se traduzcan en infraestructura local y cadenas de suministro más robustas, mitigando la conflictividad social mediante una mayor transparencia en la gestión de recursos. Para el Banco Mundial, el proyecto subraya el papel de las instituciones sólidas y las reglas creíbles para desbloquear el crecimiento sostenible, ayudando al Perú a convertir su potencial geológico en una ventaja competitiva que genere resiliencia.
«El fortalecimiento institucional permitirá que los beneficios de la minería se traduzcan en infraestructura local y cadenas de suministro más robustas, mitigando la conflictividad social»