A una semana del inicio de la cumbre de clima más relevante en el mundo, la COP30 —este 10 de noviembre en el Brasil—, todos los países vienen actualizando sus contribuciones nacionalmente determinadas (NDC, por sus siglas en inglés) para el periodo 2030-2035. A la fecha, 72 naciones han cumplido con enviar este documento y se espera que ¿“el resto”? pueda completar esta entrega para esta COP.
En preparación a este documento, en septiembre del 2025, el Ministerio del Ambiente publicó el Decreto Supremo N.° 019-2025-MINAM, el cual marca un hito en la ruta climática del Perú al oficializar 84 medidas de adaptación y 66 de mitigación. De esta forma, el país reafirma la ambición climática nacional de alcanzar un 40% de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) al 2030, y reducir la vulnerabilidad ante los efectos del cambio climático en sectores críticos como bosques, agua, agricultura, salud, turismo y transporte.
El Perú espera presentar la NDC 3.0 en Brasil, la cual, además de recoger el listado de medidas, debería contribuir en alinear los objetivos del país hacia un desarrollo sostenible, inclusivo y justo.
De acuerdo con esa línea, el Decreto Supremo constituye una hoja de ruta para convertir los compromisos internacionales en acciones medibles y financiables que el sector privado puede capitalizar. Cada medida es, en esencia, una oportunidad de transformación productiva y de inversión sostenible.
En adaptación, por ejemplo, destacan intervenciones como la restauración de ecosistemas en áreas naturales protegidas, la recuperación de prácticas ancestrales para la gestión de bosques, la siembra y cosecha de agua para la seguridad hídrica, el manejo de suelos degradados y praderas naturales, y la implementación de sistemas de alerta temprana y seguros agroclimáticos.
Por su parte, las medidas de mitigación abarcan desde la eficiencia energética y la electromovilidad, hasta la valorización de residuos sólidos, la reforestación con fines de captura de carbono, y la transición hacia una producción industrial baja en carbono. Cada acción requiere tecnología, innovación, inversión y gobernanza compartida, componentes en los que el sector privado puede y debe ser un motor clave.
Aunque en términos de mitigación, es también importante que esta NDC 3.0 pueda mostrar la intención del Perú de utilizar mecanismos del artículo 6 del Acuerdo de París, especificando su rol. Cabe resaltar que de los países que ya enviaron su NDC 3.0, solamente 41 de ellos declararon explícitamente tal intención, aunque ya son 48 las naciones que cuentan con acuerdos bilaterales de cooperación, compromisos similares a los que el Perú tiene con Suiza o Singapur.
De las metas climáticas a las inversiones sostenibles
Aunque el Decreto Supremo puede solucionar la pregunta sobre qué hacer, el reto radica en cómo financiarlo y escalarlo. Aquí cobra relevancia el informe del Banco Mundial (2025): Private Sector Participation and Financing for Climate Adaptation and Nature-Based Infrastructure, publicado la última semana de octubre, que analiza cómo los países en desarrollo pueden movilizar capital privado hacia la infraestructura verde y las soluciones basadas en la naturaleza (SbN).
El documento identifica una brecha global de US$ 136,000 millones anuales entre las necesidades de financiamiento para la adaptación y los recursos disponibles en SbN, y propone un modelo de acción sustentado en tres pilares que pueden servir de guía para el Perú:
- Fortalecer el caso económico de la inversión pública, garantizando que cada sol invertido en adaptación esté sustentado en evidencia, datos climáticos abiertos y planificación territorial coherente con las NDC.
- Construir un caso de negocio atractivo para el sector privado, mediante mecanismos de recuperación de costos —como las Asociaciones Público-Privadas (APP), los bonos verdes y de biodiversidad, o los esquemas de financiamiento climático basado en resultados— que hagan viables proyectos de largo plazo.
- Crear entornos habilitantes para la colaboración multisectorial, fortaleciendo la gobernanza, la transparencia y la articulación entre el Estado, las empresas, los bancos de desarrollo y la sociedad civil.
El informe del Banco Mundial resalta casos exitosos en América Latina como el Fondo de Protección del Agua (FONAG) en Quito, el Proyecto Vida Manglar en Colombia, o el Bono de Biodiversidad de Colombia. En todos estos ejemplos, las empresas se convierten en socios estratégicos del desarrollo climático, no solo en financistas.
Un llamado a la acción empresarial
Este último año, a pesar de los crecientes conflictos geopolíticos y la incertidumbre sobre los compromisos climáticos de algunos países, se ha presentado un flujo récord de capital hacia tecnologías de energía limpia, como la solar y los vehículos eléctricos, así como el surgimiento de instrumentos financieros que combinan clima, naturaleza y sociedad.
Por ello, el listado de medidas, publicado en septiembre pasado, ofrece un marco perfecto para que las empresas peruanas pueden convertirse en aliadas naturales en las NDC, integrando la gestión climática en sus operaciones, cadenas de suministro y estrategias de inversión.
De esta manera, las empresas transitan hacia la acción climática corporativa, pudiendo ver en cada medida de la NDC una oportunidad de valor compartido: invertir en restaurar ecosistemas que protegen cuencas hídricas; financiar proyectos de adaptación en comunidades rurales; innovar con infraestructura verde urbana o con soluciones basadas en la naturaleza para mitigar riesgos y el cambio climático.
A su vez, el sector privado financiero, gremios empresariales y fondos de inversión pueden alinear los flujos de capital con las necesidades de los mercados emergentes y diseñar vehículos de financiamiento climático nacional, alineados con las metas de la NDC y con criterios de taxonomía verde.
De esta manera, el sector privado no solo contribuiría con el cumplimiento de los compromisos del país, sino que fortalecería su resiliencia, reputación y competitividad global. El clima no puede esperar, y la economía tampoco.
La acción empresarial hoy definirá la sostenibilidad de los mercados mañana.
