tfff-futuro-amazonico-peru
Foto: TFFF

El nuevo multilateralismo forestal que puede redefinir el futuro amazónico del Perú

No se trata de otro fondo climático más: el Tropical Forests Forever Facility (TFFF) es, probablemente, el anuncio más transformador de la COP30.

Fecha de publicación: noviembre 18, 2025

Tiempo de lectura: 3 minutos

Con US$ 5,500 millones ya comprometidos, el TFFF plantea un concepto revolucionario: pagos permanentes por mantener bosques en pie, no subsidios temporales que dependen del ciclo político. Es un intento por corregir décadas de financiamiento fragmentado, proyectos piloto sin continuidad y mecanismos de carbono débiles frente a la magnitud de la crisis.

El Perú llega a Belém con credenciales que ningún otro país puede ignorar: posee el 13% de los bosques amazónicos, es un país HFLD (siglas en inglés de “alta cobertura, baja deforestación”) y mantiene territorios indígenas que actúan como verdaderos diques climáticos. Sin embargo, traducir ese valor ecológico en financiamiento real ha sido históricamente un fracaso. El TFFF, por primera vez, crea un mecanismo diseñado para países como el Perú.

El fondo establece criterios estrictos: excluye proyectos de petróleo, gas y carbón; destina al menos 20% a pueblos indígenas y comunidades locales; y crea un sistema de gobernanza donde países donantes y receptores tengan voz equivalente.

Para el Perú, la oportunidad es estratégica

Se estima que la Amazonía peruana podría movilizar entre US$ 1,000 y US$ 2,000 millones anuales si existiera un mecanismo financiero robusto que pague por conservación. El TFFF abre esa puerta, pero plantea un desafío: demostrar gobernanza, trazabilidad y capacidad de ejecución territorial que hoy todavía están en construcción.

La dimensión política también es determinante. La firma peruana en la Declaración de Belém —que incluye apoyo explícito al TFFF— obliga al país a sostener una postura más coherente. No se puede pedir acceso a un fondo global mientras el Gobierno debilita la fiscalización forestal, recorta presupuestos ambientales o tolera economías ilegales que avanzan sin cesar sobre reservas y territorios indígenas.

En Belém, Lula lo dijo sin rodeos: “Los países del Sur no pueden seguir financiando solos la protección de un bien público global”. En el caso peruano, esa afirmación es aún más cierta ya que nuestros bosques generan beneficios climáticos internacionales que hoy no se monetizan, mientras que las comunidades indígenas enfrentan amenazas constantes sin apoyo suficiente.

El TFFF puede ser un punto de quiebre. No garantiza milagros, pero crea un marco político y financiero donde la Amazonía peruana deja de ser un activo desaprovechado.