¿Cómo nace la idea de trabajar apoyando mujeres y con un enfoque de circularidad?
Es una larga historia. Siempre nos ha interesado trabajar con las mujeres que están en situación de vulnerabilidad, apoyarlas. Tenemos que romper paradigmas y sacarlas de su zona de confort porque no todas están dispuestas a ser apoyadas.
A mediados de los noventa, nos juntamos Zulma Maguiña, Ana Félix y yo. Veníamos de trabajar en gestión de asuntos sociales en Barrios Altos, en coordinación con diferentes administraciones municipales.
Alrededor de 2012, empezamos a trabajar en “Fuerza Barrio”, un proyecto de la congregación mercederia, que nos permitió generar lazos con las mujeres madres de Barrios Altos. Teníamos un bazar social y un restaurante popular para adultos mayores. Con las ventas del primero financiábamos el segundo.
Comprábamos juguetes usados, luego recibíamos ropa donada de “Madre Coraje”. Vendíamos ropa para un segundo uso, recuperábamos y valorizábamos todo lo que recibíamos, para brindar ayuda a la gente de la zona. Eran nuestros pininos en economía circular.
Luego, Anita se quedó a cargo del bazar, y nuestro gran amigo José Alberto Dávila (“Beto”) y yo decidimos orientarnos a dar capacitación in situ a mujeres textileras de San Juan de Lurigancho, a través de una ONG, que incluso entregó maquinaria a los talleres. Sin embargo, la experiencia —siendo solo filantropía— no dio los frutos esperados y la ONG perdió el financiamiento. Era finales de agosto del 2018 y, así, decidimos formar Oportunidades Solidarias S.A.C. Queríamos tener una empresa para ayudar a desarrollar negocios inclusivos con las poblaciones vulnerables.
Foto: Elezeta
¿Y “Mujeres de Mi Barrio”?
Es la marca que nos identifica y con la que, inicialmente, gestionábamos el bazar y el comedor en Barrios Altos. Es una marca que desde que nació tuvo corazón “circular”. Sin embargo, Beto entendía que nos sobraba la ropa donada, se acumulaban los stocks y la gente de Barrios Altos solo quería ropa de marca y casi gratis.
¿Qué se les ocurrió?
Teníamos una empresa y cada uno con una función: Beto encargado de la producción y logística, Anita con el desarrollo de productos, y Mary a cargo del manejo de la contabilidad. En ese sentido, Beto consideraba que nos sobraba la ropa donada. Entonces, ¿por qué no transformarla? Además, la recaudación no era suficiente y se acumulaban los stocks. Y de un pantalón, salen varios artículos o accesorios como morrales… y así tenemos cero residuos.
¿Cómo empezaron a trabajar con empresas y sus uniformes en desuso?
Carla Grados, de Kunan, nos lanzó la idea de poder utilizar los uniformes de empresas —que ya no fuesen a utilizarse— como materia prima. Las prendas recicladas se devolverían a las mismas empresas que solicitarían sus servicios, cerrando así el ciclo de reutilización de los residuos.
Por esas casualidades de la vida, a través de nuestras redes, contactamos a la empresa Lima Expresa, que en el 2021 estaba muy interesada en valorizar sus residuos inorgánicos, aquellos provenientes de los textiles en desuso de sus trabajadores. Ellos ya no querían que estos fuesen incinerados o, al menos, tener la certeza de su transformación en nuevos productos o accesorios que, incluso, podrían servirles en su operación vial.
Porque, en general, una vez realizada la recolección de las prendas laborales, las mujeres emprendedoras les dan una segunda vida, convirtiéndolos en nuevos artículos, accesorios funcionales (p.e. los canguros que se usan en la operación vial de carreteras) o merchandising. Y, si bien, trabajar con prendas laborales como materia prima es más difícil, esto permite generar empleo directo y les facilita ingresos reales.
¿Qué otras empresas se interesaron en esta idea?
Línea 1 del Metro de Lima, Primax, Toyota, Talma, entre otras. Gracias a estas empresas, muchas mujeres con las que trabajamos ya tienen independencia económica.
Sin embargo, tengamos en cuenta que no solo ellas son vulnerables por violencia o maltrato sino también por pobreza. Por eso, también brindamos coaching, ayuda profesional, motivación, las apoyamos en su desarrollo, etc.
¿Por qué solo dependen de la demanda que generan las empresas que les donan las prendas laborales en desuso?
En primer lugar, debemos entender que nosotros no le hacemos un favor a las empresas; nosotros le resolvemos un problema.
En general, las empresas deberían pensar en transformar y no en donar solamente. Deberían averiguar a donde van a parar los residuos que desechan. Y muchas empresas no tienen ni idea de ello; solo se deshacen de las prendas y uniformes que sus trabajadores ya no usan. Los gerentes generales ni saben todo lo que transformamos con sus prendas laborales.
Insisto, ¿no deberían activar su propia estrategia comercial y dejar de depender de sus aliados?
Tenemos un modelo de negocio que funciona y está en función de la demanda de las empresas que nos otorgan los residuos. A veces hemos desarrollado prototipos de prendas para las empresas que nos abastecieron y estas desaparecieron por meses, y así nuestro capital de trabajo se diluye. Es un riesgo alto. Más allá de eso, las empresas nos hacen sus pedidos de accesorios y así hacemos los canguros, los monederos, por ejemplo, entre otros. ¡Y ya nos han premiado!
¿Qué reconocimientos han obtenido?
En el 2021 obtuvimos un reconocimiento en los Premios Latinoamérica Verde por el proyecto “Eco Prendas: Transformando Vidas”, en alianza con Lima Expresa, que ponía en valor la iniciativa de transformar textiles en desuso en productos personalizados.
Por otro lado, muy relevante fue que este año, gracias a Línea 1 del Metro de Lima, tuvimos una capacitación especial a cargo del diseñador Genaro Rivas para algunas mujeres de nuestra red. El resultado fue muy bueno. Varios accesorios de moda sostenible, producidos como resultado de la capacitación eran modelos de bolsos no convencionales que impresionaron al diseñador. Por ello, fueron seleccionados para que ser exhibidos en el desfile que Genaro Rivas tenía que presentar en el último Fashion Week en Londres, en setiembre pasado.
De hecho, ambos reconocimientos empoderan mucho más a “Mujeres de Mi Barrio” y a las mujeres de nuestra comunidad.
¿Qué lecciones han aprendido?
Son muchos los aprendizajes. En primer lugar, el valor de las alianzas porque mejoran y le dan más valor a nuestra gestión. Además, la importancia de conocer gente buena y mentores.
Tenemos que capacitarnos y compartir el conocimiento. Asimismo, mucho por agradecer a nuestro aliados Lorena Trelles, Lucho Zapata y Gisella Alfaro, porque desde siempre nos han apoyado en nuestra intención de seguir transformando vidas.
¿Cuáles son los planes a futuro?
Ante todo, estamos convencidos de nuestro propósito: empoderamiento social y económico de las mujeres bajo el modelo de economía circular.
Ya tenemos nuestro local en Mangomarca, San Juan de Lurigancho, donde vamos a montar el taller. Ahora estamos en negociaciones para la compra de equipos textiles que nos servirán para montarlo y evaluando su financiamiento. Porque este se convertirá en el primer Taller Laboratorio Circular. Todas las empresas quieren transformar sus uniformes en desuso y ver el proceso in situ, pero las mujeres emprendedoras son temerosas en sus espacios (porque ellas trabajan en sus hogares) y no se puede. Cuando todo esté listo, podremos hacer talleres interactivos con las empresas para que conozcan cómo trabajamos la transformación del residuo.
La idea es potenciar todo el trabajo que hacemos con los talleres de modistas de alta costura en San Juan de Lurigancho (Cantochico y Campoy), Surquillo e Independencia. Aquí vamos a poder mostrar nuestras colecciones a nuestros clientes y aliados. Y queremos seguir creciendo mas en San Juan de Lurigancho.
También nos vamos a expandir a provincias y, en el corto plazo, Lurín y Chilca están en la mira ya que un cliente nos ha pedido capacitar a sus públicos de interés en esas zonas.
Igualmente, vamos a armar consorcios de tejidos y confecciones en moda regenerativa ya que varios emprendimientos así lo demandan. Tenemos mucho por delante.