Hubo un momento —año 2020, pandemia, petróleo en caída— en que los gigantes petroleros como BP, Shell o ExxonMobil competían por parecer parte de la solución climática. Hidrógeno, captura de carbono, “net zero” eran parte de su narrativa. Hoy, ese discurso quedó atrás.
La nueva narrativa es más directa: el mundo sigue dependiendo del petróleo. Y el reciente conflicto entre Estados Unidos e Irán no solo lo confirma: lo está monetizando.
«Hubo un momento en que los gigantes petroleros competían por parecer parte de la solución climática. Hoy, ese discurso quedó atrás»
Se acabó el maquillaje, volvió el crudo (con guerra incluida)
El detonante es geopolítico, pero el impacto es económico. El cierre intermitente del Estrecho de Ormuz —por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial— ha generado el mayor shock de oferta en décadas.
Los números hablan por sí solos. El Brent ha escalado hasta US$ 94-99 por barril en días recientes con subidas de hasta 5%-7% en una sola jornada. Por su parte, las disrupciones llegaron hasta los 13 millones de barriles diarios.
En ese sentido, un análisis de la firma HFI Research, citado por Business Insider, concluye que el mercado está en un punto de quiebre y los recortes de oferta durarán aún mucho más por los daños producidos a la capacidad de refinación.
«La paradoja es brutal: mientras la guerra destruye valor económico global, crea valor financiero para el petróleo»
En paralelo, el sector vive un momento de rentabilidad extraordinaria. Un análisis de Global Witness —basado en datos de Rystad Energy— estima que las grandes petroleras están generando más de US$ 30 millones por hora en ganancias extraordinarias durante el conflicto. Es más, solo en marzo: US$ 23,000 millones adicionales, siendo la proyección anual de hasta US$ 234,000 millones. ¿Quiénes se benefician? Saudi Aramco, Chevron y ExxonMobil.
La paradoja es brutal: mientras la guerra destruye valor económico global, crea valor financiero para el petróleo.
Europa retrocede, Estados Unidos reafirma, Aramco dispara
Este contexto acelera un giro que ya venía gestándose desde 2024. Reuters lo sintetizó: las grandes petroleras europeas están retrocediendo en su apuesta renovable. Por un lado, BP recortó inversión verde y volvió a priorizar hidrocarburos; mientras que Shell flexibilizó sus metas climáticas.
Por su parte, en Estados Unidos, ExxonMobil y Chevron nunca compraron del todo el relato del “net zero”. Hoy lo dicen sin matices: el petróleo seguirá siendo estructural.
Desde Saudi Aramco la narrativa es frontal: abandonar los fósiles es una “fantasía”.
«BP recortó inversión verde y volvió a priorizar hidrocarburos, mientras que Shell flexibilizó sus metas climáticas… ExxonMobil y Chevron nunca compraron del todo el relato del “net zero”»
Del greenwashing al realismo fósil
El informe Toxic Accounts, de Clean Creatives, basado en más de 1,800 piezas de comunicación producidas entre 2020 y 2024, muestra este cambio en la narrativa de las petroleras: de hablar de transición a defender abiertamente la seguridad energética basada en fósiles.
- 2021 (liderazgo climático). Las empresas se enfocaban en objetivos de “emisiones netas cero“ y se presentaban como parte de la solución. BP, por ejemplo, promovía el concepto de “empresas en proceso de volverse verdes” (greening companies) para ganar credibilidad sin haber realizado aún el trabajo de transición.
- 2022 (seguridad energética). Tras la invasión rusa de Ucrania, la narrativa pivotó hacia la seguridad energética, utilizando el patriotismo y el suministro doméstico como justificación para aumentar la producción de petróleo y gas.
- 2023 (narrativa del “Y, no O”). Se promovió la idea de que se necesita expandir los combustibles fósiles al mismo tiempo que se reducen emisiones, usando este balance para normalizar la inversión continua en hidrocarburos.
- 2024 (dependencia total). El mensaje actual es asertivo: “no pueden vivir sin nosotros”. Se defiende que los combustibles fósiles son esenciales para la estabilidad global y el crecimiento económico.
«Más allá de las palabras, las empresas petroleras han respaldado este cambio de narrativa con decisiones financieras»
De hecho, la guerra en Ucrania fue el primer punto de quiebre y el conflicto con Irán es la confirmación. Actualmente ya no es solo discurso: es evidencia de mercado porque más allá de las palabras, las empresas han respaldado este cambio con decisiones financieras, según Clean Creatives.
- BP. En 2025, anunció una estrategia para aumentar la inversión en petróleo y gas en un 20% y recortar la inversión en renovables en un 70%, tras obtener beneficios récord en años anteriores.
- Shell. Redujo su inversión en energías renovables a solo el 8% de su gasto total en 2024 y debilitó sus objetivos de emisiones netas cero. Además, su informe de Estrategia de Transición Energética de 2024 mencionó el gas natural licuado (GNL) 90 veces, frente a solo ocho menciones en 2021.
- ExxonMobil. Pasó de defender los fósiles como “necesarios” a promoverlos como una opción superior a la electrificación, llegando a lanzar campañas contra los vehículos eléctricos (como Breaking Free en 2023).
La nueva competencia
El sector petrolero ya no compite por parecer parte de la solución sino por algo más pragmático: ser más realista que los reguladores y ser más rentable que la transición. Y en ese terreno, la guerra juega a su favor. En ese sentido, cada escalada geopolítica refuerza tres realidades:
- El mundo sigue dependiendo del petróleo.
- La transición es más lenta de lo previsto.
- La seguridad energética pesa más que el clima.
«Estas compañías han pasado de presentarse como líderes de la transición energética a defender activamente la dominación de los combustibles fósiles»
En general, para las grandes petroleras se acabó el maquillaje, volvió el crudo. Las evidencias del cambio de narrativa analizados por Clean Creatives confirma que estas compañías han pasado de presentarse como líderes de la transición energética a defender activamente la dominación de los combustibles fósiles. Y esta vez, con precios al alza y utilidades récord, el mercado parece estar de acuerdo.